martes, 30 de agosto de 2016

¿A quién representan los diputados?



Lo que está ocurriendo en la política de este país, jamás se ha visto en cualquier otra democracia de nuestro entorno. Conforme el tiempo pasa, se constata que la raíz del problema es la aversión personal que siente Pedro Sánchez hacia Mariano Rajoy, y eso, simplemente eso, está poniendo en riesgo la estabilidad nacional.

La actitud de Pedro Sánchez es de tal irresponsabilidad, que por una parte nos dice que mantiene su negativa a facilitar la formación de un Gobierno absteniéndose en la votación de investidura, por otra, se niega a responder si encabezará una candidatura alternativa, y a la vez afirma, que no habrá terceras elecciones y que el PSOE estará siempre en la solución.

Y todo esto ocurre, cuando cada vez son más las voces autorizadas dentro del PSOE que manifiestan su disconformidad con la actitud de su secretario general, y cuando la mayoría de sus votantes contemplan perplejos lo que está ocurriendo.

Ante la votación de investidura, lo que nos deberíamos plantear es si los diputados, que teóricamente representan a quienes les han votado, deben respetar eso que llaman “disciplina de voto”, o por el contrario, deberían votar en conciencia y tratando de hacerlo en sintonía con lo que piensan quienes les votaron, es decir, “libertad de voto”.

¿A nadie del PSOE se le ha ocurrido reclamar a Pedro Sánchez libertad de voto en este asunto y así desatascar la situación? Y lo digo, porque considero que en ese caso parece evidente que habría abstenciones suficientes para desatascarla.

Estos últimos años, se ha repetido hasta la saciedad la frase de “no nos representan”, algo que parece muy razonable de decir teniendo en cuenta que los parlamentarios se limitan a votar lo que les ordenan. Teniendo en cuenta de que las motivaciones de la cúpula para votar en uno u otro sentido casi nunca coinciden con el interés general, en la mayoría de los casos bastaría con que se reunieran los portavoces. ¿Para qué sirve pagar tantos sueldos a autómatas sin iniciativa propia?



lunes, 29 de agosto de 2016

Aclaración sobre Ciudadanos.



A raíz de las críticas que he recibido de algunos de mis lectores, debido a mi actitud crítica hacia Ciudadanos por la negociación que ha llevado a cabo con el Partido Popular de cara a la sesión de investidura que tendrá a Mariano Rajoy como candidato, quisiera hacer una serie de puntualizaciones a modo de aclaración.

Pese a que jamás he votado a Mariano Rajoy, ni jamás le votaré, entiendo que tras ganar por dos veces las elecciones generales, y por más ventaja aún la última, debe de ser él quien forme Gobierno.

Entiendo que la actitud de bloqueo que mantiene Pedro Sánchez y el PSOE, deja al descubierto los ticks antidemocráticos de parte del socialismo español, quien se niega a respetar lo que la mayoría de los ciudadanos han votado.

Reconozco que con Ciudadanos he sido muy duro, y lo he sido, porque considero se lo merecen. Si vas por la vida de nuevo partido que va a regenerar el sistema y luego te bajas los pantalones a las primeras de cambio, haces el ridículo. En cambio, si reconoces que eres un partido con aspiración de ser bisagra, moderado y de centro-derecha, que quiere ayudar a la gobernabilidad, entonces puede resultar más creíble.

Ciudadanos, jamás ha pretendido regenerar el sistema injusto y corrupto que padecemos, pues quienes le financian y han hecho posible su salto a la política nacional con éxito, es decir, el poder financiero no está por la labor, a los poderosos les va muy bien en esta sociedad/jungla en la que vivimos.

Los partidos bisagra hacen política oportunista y no tienen escrúpulos en pactar a izquierda o derecha, siempre que ellos salgan beneficiados.

No obstante, no se pueden descalificar todas las medidas que Rivera ha conseguido que Rajoy acepte, por el solo hecho de haber conseguido que pueda rectificar en política social, ese acuerdo que posiblemente no sirva para nada, ha valido la pena.

Pero repito, Ciudadanos se ha decantado por la partitocracia, y jamás ha demostrado en el ámbito de los hechos que quiera recuperar la democracia.


domingo, 28 de agosto de 2016

Corruptos y parásitos, respirad de nuevo.



Alguien llegó a pensar que Albert, ese ángel regenerador y exterminador de corruptos, iba a obligar a Mariano a poner en marcha iniciativas para acabar con la corrupción e iba a obligar al Partido Popular a suprimir organismos políticos improductivos y parasitarios. Ese alguien se ha dado de bruces con la realidad y ha podido comprobar, que Albert no es el ángel que pensaba, y que los corruptos y los parásitos seguirán, unos robándonos y otros chupándonos nuestra sangre.

Es cierto, y sería muy injusto dejar de reconocerlo, que Rivera ha conseguido que Rajoy acepte una serie de medidas sociales y de otro índole que ya pactó en su día con Pedro Sánchez. Y me refiero, entre otras, a ese acuerdo de compromiso salarial para los trabajadores con los sueldos más bajos, así como revertir el gasto en políticas sociales a antes de la crisis.  Iniciativas que en buena lógica apoyaría una parte importante de la ciudadanía.

Cien de las ciento cincuenta medidas que ha pactado Ciudadanos con el PP, fueron en su día aprobadas por el PSOE, por la mayoría de su militancia. A ver ahora como justifica el NO Pedro Sánchez.

Pero todos sabemos, que las expectativas no eran esas, precisamente. La mayoría de los que apoyaron el proyecto político de Rivera, lo hicieron para que de una vez por todas se regenerara el sistema, y en eso, en esta negociación se ha visto en todo su esplendor que en Ciudadanos hay mucho de marketing y poco de voluntad regeneradora.

Hablemos claro, la elección de los miembros del CGPJ o la hace el estamento judicial y entonces hace nuestra Justicia más independiente, o como se hace ahora, los nombra el parlamento, o sea, los partidos, y entonces la Justicia es dependiente siempre del poder político. La fórmula elegida por Rivera es patética, que la Justicia sea independiente solo un 60%, “ni chicha ni limoná”.

En cuanto a los corruptos, ahora resulta que si lo que roban es para enriquecerse ellos o financiar al partido, tienen que dimitir, pero si cometen prevaricación o malversación de fondos, entonces no. Los naranjitos nos toman por tontos, pues en esos casos, parte del cash sustraído siempre vuelve al político y al partido.

Y qué decir de la supresión del Senado y las Diputaciones, nueva bajada de pantalones de Ciudadanos, ahora las acepta. Los parásitos, incluidos los suyos, están de enhorabuena, podrán seguir chupándonos la sangre sesteando en sus sillones del Senado y en esas “Cuevas de Alí Babá” en las que se han convertido las Diputaciones.


Y por cierto, en el acuerdo “Nada de eliminar CCAA, nada de eliminar cientos de entes absurdos, nada de atajar el despilfarro público”, “Ni una palabra de obligar a las CCAA a dejar de pasarse por el forro de sus caprichos las sentencias judiciales sobre libertad lingüística”, “Ni una palabra sobre el derecho de los padres a elegir lengua de enseñanza”.
 
Oportunidad desperdiciada.




sábado, 27 de agosto de 2016

Ciudadanos y el fraude de su independencia judicial.



El Partido Popular y Ciudadanos se hallan enfrascados, teóricamente, en una negociación para que se materialice un acuerdo de investidura, y digo teóricamente, porque más bien parece que se hallan inmersos en un paripé donde escenifican cada uno lo que les interesa de cara a los medios para mejorar sus respectivos resultados electorales de cara a esas cada vez más probables terceras elecciones consecutivas, más conocidas ya, como “las elecciones del polvorón”.

Y eso es así, porque Pedro Sánchez sigue sin moverse ni un milímetro de su postura inicial, de ese no a la investidura de Mariano Rajoy. Por ello, toda esa negociación entre PP y Ciudadanos, para lo único que puede servir es para demostrar a la ciudadanía que ellos si son partidos supuestamente dialogantes y responsables.

Nos dicen que la negociación avanza poco, que de las exigencias previas y obligatorias de Rivera poco va a quedar plasmado en el documento final, si lo hubiera. 

Ciudadanos no hace mucho abogaba por suprimir el CGPJ, ahora pretende que de los 20 miembros del CGPJ, 12 los nombren los jueces y magistrados, y ocho a partes iguales Congreso y Senado, es decir, el 40% de los miembros serán nombrados por los partidos con representación parlamentaria, vaya tomadura de pelo, ¿y a esto le llama Rivera despolitizar la Justicia? Las sucias manos de los partidos no deben nombrar ni a uno solo de los miembros del CGPJ.

Si el Partido Popular acepta esa propuesta de Rivera, es simplemente porque es falso que se despolitice el Poder Judicial, pues los populares nunca estuvieron por la labor. Aún recuerdo cuando Gallardón dijo aquella famosa frase de “tenemos que acabar con el obsceno espectáculo de………”.

Es de justicia recordar, que el único partido que siempre se negó a nombrar a ningún miembro del CGPJ fué UPYD, un partido que siempre ha hecho lo que dice.

En el tema de la corrupción pasó, en el de la Justicia vuelve a pasar, las medidas supuestamente regeneracionistas de Ciudadanos, al final se quedan en casi nada. En el ámbito de las palabras, Rivera es un “fenómeno”, en cambio, en el de los hechos deja muchísimo que desear. Si pretendía ser el nuevo Adolfo Suárez, con el tiempo se ha demostrado que este muchacho no le serviría a Don Adolfo ni de asistente.