domingo, 13 de marzo de 2016

Acosada y despedida.

En esta Andalucía, alguien con un poco de poder, puede acosar sexualmente a una trabajadora, y al verse denunciado, despedirla y seguir disfrutando del cargo mientras no haya una sentencia. Eso es lo que ha pasado en la Mancomunidad de Municipios del Bajo Guadalquivir.

Los que desde el régimen socialista andaluz llevan décadas utilizando slogans para demostrar que son muy igualitarios, muy justos, a la hora de la verdad, son incapaces, les falta capacidad de reacción, para impedir que una mujer trabajadora acosada por uno de esos despreciables desalmados, sea objeto de semejante injusticia.

Tener que soportar durante casi dos años, las insinuaciones, después las provocaciones y humillaciones, del que era su jefe, diciéndole que estaba obsesionada con ella, que le decía como tenía que vestir para acudir a su puesto de trabajo. Alguien  que aprovechaba la mínima oportunidad para rozarse con ella, incluso el día que ella se decidió a denunciarle, fue como consecuencia de una persecución en coche, lo que la llevó a ir a la Guardia Civil a pedir ayuda.

El gerente de la Mancomunidad de Municipios del Bajo Guadalquivir era el acosador, la acosada, una humilde trabajadora. El acosador mantuvo su puesto durante cuatro años mientras que ella fue despedida de inmediato por atreverse a denunciar los hechos. Su despido se declaró improcedente, le pagaron 35 días por año, 7.000 euros de indemnización, y la mandaron a su casa.


Cuando tras la sentencia se reconocieron los hechos, lo lógico hubiese sido que ella recuperase el puesto de trabajo, pero no, ni lo recupera si la administración le hace un reconocimiento público que subsane en parte el calvario pasado por ella.


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