domingo, 13 de marzo de 2016

Andalucía, tierra de impunidad.



Mientras se está llevando a cabo en Andalucía la mayor tropelía de las últimas décadas, la ciudadanía andaluza parece que tolera la corrupción política, parece que no le importa que los corruptos queden impunes.

La deriva que están tomando las dos grandes macrocausas de corrupción, la de los ERE y la del fraude de la formación, apuntan a que ni el dinero se va a recuperar, ni los responsables van a ir a la cárcel.

Empresarios que fueron imputados hace más de diez años por prevaricación y malversación de caudales públicos ya han visto cómo sus imputaciones han sido levantadas.

Todo va a prescribir gracias, al obstruccionismo de la Junta de Andalucía, gracias a apartar a la jueza Alaya, y gracias sobre todo, a su sustitución por una “sicaria” con toga. Parte de la sociedad andaluza se está quedando estupefacta al ver que graves delitos nunca serán juzgados al haber prescrito.

Pero no es solo en el caso de los ERE, en la comisión de investigación de los cursos de formación, la Junta y el PSOE, se niegan a aportar los expedientes solicitados y la información que demandan los grupos de la oposición, en una estrategia descarada que pretende ganar tiempo para que todo prescriba. Esta estrategia cuenta con la importante colaboración del socio en la sombra de Susana Diaz, que no es otro que Ciudadanos, no olvidemos que el presidente de dicha comisión es de Ciudadanos y actúa al servicio de la mafia política andaluza.

En cualquier democracia seria de nuestro entorno, desde Susana Díaz hasta el último cargo socialista pringado en estas dos macrocausas, estarían entre rejas. Pero claro, lo que tenemos aquí es otra cosa, una podrida partitocracia corrupta que tiene a la justicia en genuflexión perpetua. 


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