lunes, 14 de marzo de 2016

La Fiesta Nacional merece un respeto.

Se ha celebrado en Valencia una gran manifestación de apoyo a las corridas de toros. En ella, toreros, ganaderos y aficionados, fueron una sola voz, por la libertad y el respeto, en tiempos de acoso a la Fiesta Nacional. Ayer, parte del pueblo español, tomó la calle para reivindicar el toro como parte de nuestra cultura.

Algunos políticos hacen gala de unos prejuicios culturales inauditos, de una intolerancia hacia una práctica, la tauromaquia, que está amparada y protegida por la Constitución, por lo que los que la practican o los espectadores que asisten a las plazas tienen derecho a ser tratados con respeto. No se puede negar, que las corridas de toros forman parte de nuestro patrimonio cultural.

En una democracia real, y dudo que esta lo sea, tendrían cabida todas las expresiones artísticas y culturales, pero aquí, hay políticos que atendiendo a intereses meramente partidistas quieren menospreciar una práctica de arraigadas tradición en nuestro país. No olvidemos, que la tauromaquia fue declarada en 2013 Patrimonio Histórico Cultural.

Estos totalitarios intolerantes pretenden cargarse un sector que tiene un impacto económico de 3.500 millones de euros y que da 200.000 puestos de trabajo, además de ser la actividad cultural que más dinero aporta al conjunto de las Administraciones Públicas.

Hablamos de un espectáculo que se ha mantenido durante siglos con  una amplia aceptación popular, hablamos de una manifestación artística que forma parte de nuestro patrimonio.


Reconozco que solo he ido a los toros en dos ocasiones en toda mi vida, y que si no me vuelven a invitar, posiblemente nunca vuelva, pero siempre me posicionaré en defensa de la libertad y en contra, de quienes desde la intolerancia y la coacción, quieren arrebatárnosla.


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