viernes, 18 de marzo de 2016

Ni un euro adicional para los sediciosos.

Tras aprobar el Parlamento de Cataluña una ley ilegal destinada a expoliar la Hacienda estatal, los españoles asistimos hoy perplejos a la entrevista en la que, Oriol Junqueras, exigirá a Cristóbal Montoro una nueva inyección económica de 7.500 millones de euros.

Cataluña debía en 2007, 15.000 millones, ahora debe 73.000 millones como consecuencia de la horrible gestión realizada y del despilfarro pro independencia. Si Cataluña no entró hace tiempo en suspensión de pagos, es simplemente porque el Estado ha intervenido y les ha socorrido.

La Comisión Europea, le impone a España un déficit anual para todas las Administraciones Públicas, y España lo reparte entre todas ellas, cuando una de las CCAA no lo cumple, automáticamente se tiene que compensar con recortes en las demás, es decir, el que ahorra y cumple es penalizado.

Nadie le presta ya dinero a Cataluña, al ser sus títulos bonos basura, el mercado de capitales no se lo da, además de que su prima de riesgo triplica a la española. Quien le preste dinero, lo hace sin ningún tipo de garantía de devolución, inclusive el Estado, y además sabiendo, que está financiando el proceso hacia la hipotética independencia. Todo como consecuencia de la dejación de  los sucesivos gobiernos nacionales desde la Transición.

La solución es muy sencilla, al gobierno  independentista no hay que pagarle ni un euro más de lo que le corresponde, si despilfarra y emplea el dinero en otras cosas, que acudan a la Delegación del Gobierno a cobrar los pensionistas, los empleados públicos, los farmacéuticos,  para que sepan que España, que el Estado no les deja tirados, así serán conscientes de lo que les espera si apoyan a los sediciosos.








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