viernes, 22 de abril de 2016

La Sanidad economicista, contra la salud.

Mientras que en Andalucía imperan, la corrupción y el despilfarro, la Junta de Andalucía aplica políticas restrictivas en Sanidad para ahorrarse en lo fundamental lo que por otro lado se llevan.

A los pacientes anticoagulados, rara vez se les prescriben los medicamentos anticoagulantes de última generación, privándoles de sus beneficios, disminución de riesgos y mejora de calidad de vida.

Se sigue recetando masivamente, esa antigualla llamada Sintrom, simplemente porque tiene un costo de 2.50 euros, mientras que los de nueva generación cuestan casi 100 euros.

El paciente que toma Sintrom debe someterse a análisis de sangre muy frecuentemente, para valorar la dosis correcta, y entre, análisis y análisis, el paciente puede correr riesgos de hemorragias o de tromboembolismo. El enfermo anticoagulado con Sintrom debe seguir pautas muy variables en su tratamiento, estos cambios hacen que se produzcan errores, sobre todo en personas mayores, errores que aumentan el riesgo. A lo que hay que sumar, que la dieta que debe seguir es restrictiva con muchos alimentos.

En cambio, con los nuevos anticoagulantes, el paciente no tiene que realizar análisis constantes,  come como cualquier persona no anticoagulada, tiene menor riesgo de hemorragias y pueden sustituir al tratamiento con Sintrom en la inmensa mayoría de los casos.  La calidad de vida aumenta de modo ostensible.

Seguro que todos conocemos a personas anticoaguladas que ni se imaginan el cambio que pueden experimentar en su calidad de vida si le cambiaran la medicación.


La Junta de Andalucía, en vez de recortar en lo innecesario, por muchos votos que le dé al partido que gobierna, recorta en lo más importante, en lo relativo a la salud y a la calidad de vida de muchos de nuestros mayores, quienes no han cotizado toda su vida para que les hagan algo semejante.


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