sábado, 16 de abril de 2016

Manos Limpias y UPYD.

Hace pocos meses, cuando UPYD pasaba por sus peores momentos, víctima de errores propios y de la campaña de acoso ejercida por aquellos que ostentan el poder político y financiero en nuestra sociedad, aquellos que no le perdonaban que les hubiese metido el dedo en el ojo combatiendo a sus corruptos, algunas personas me habían dicho que el sindicato Manos Limpias había tomado el relevo de UPYD en lo referente a la lucha contra la corrupción, tratando de paso de obviar las propuestas y soluciones únicas que ofrece el partido magenta para solucionar todos los problemas y crisis que atenazan a España.

La detención de la cúpula del sindicato Manos Limpias, una organización que presuntamente había nacido para defender los intereses de los ciudadanos ante los poderosos, deja al descubierto al supuesto sustituto/fraude y demuestra que se trataba de una simple banda criminal que practicaba la extorsión y el chantaje en los procesos legales ¿Cómo iban estos elementos a sustituir a UPYD en la lucha por la limpieza de la vida pública?

Ante la falta de resultados electorales en las últimas citas, y la consiguiente bajada de ingresos, UPYD tiene muy difícil en estos momentos mantener su actividad judicial contra los golfos de este país, pero su exitosa “refundación” augura, que en poco tiempo pueda, desde la honestidad de siempre, seguir prestando grandes servicios a nuestra sociedad, en ese campo y en todos los demás.

Y digo, en todos los demás, porque  UPYD puede mostrar una hoja extraordinaria de servicios políticos en beneficio de la sociedad a la que representa: fueron quienes primero pidieron la indispensable reforma de la Constitución Española para que la Educación sea competencia del Estado, quienes explicaron que defender la unidad de España y la igualdad de los ciudadanos es una idea profundamente progresista, quienes alzaron la voz incluso en Navarra y en el País Vasco contra los privilegios fiscales navarros y vascos, quienes demostraron la necesidad de reformar el insostenible e inviable Estado autonómico, quienes repitieron hasta la saciedad que España sufría no sólo una crisis económica, sino además, una crisis institucional y política de enormes proporciones, quienes hablaron y actuaron en pro de la regeneración democrática, quienes insistieron en señalar la injusta ley electoral que había que modificar para garantizar que el voto de cada ciudadano valiese lo mismo independientemente del lugar donde se emita, quienes denunciaron la colonización de la Justicia por parte de los viejos partidos políticos y la necesidad de garantizar su independencia, quienes reclamaron sin medias verdades ni disimulos la necesidad de conformar un Estado verdaderamente laico, quienes denunciaron la politización y, por ello, el latrocinio de las cajas de ahorro, quienes se enfrentaron al terrorismo de ETA y quienes se enfrentaron, también, con argumentos a la lacra de los nacionalismos. Conviene recordar este bagaje ahora que han decidido renovarse y seguir adelante para continuar la batalla política.

Conociendo esto, los ciudadanos son libres de optar por seguir dándole su confianza a los podridos partidos de la partitocracia que cuentan con el apoyo  de quienes controlan el injusto sistema que padecemos.





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