sábado, 9 de abril de 2016

Mercado Laboral ¿Vuelve la esclavitud?

Con la crisis, todos sabemos que a los trabajadores se les han arrebatado muchos de sus derechos y que las condiciones laborales han empeorado. La mayoría de nosotros, ni nos imaginamos en las penosas condiciones a la que son obligadas a trabajar muchas personas.
Sirva como ejemplo, la empresa de seguridad del AVE, que ha sido denunciada por obligar a firmar a los trabajadores a los que contrataba 20 folios en blanco, además de hacerlos trabajar en unas condiciones muy parecidas a las existentes cuando la explotación pura y dura era lo normal.

La empresa de seguridad Alcor, está siendo investigada por el Juzgado nº2 de Monforte de Lemos por ocho delitos diferentes, entre ellos, fraude fiscal, falsedad documental y delito contra los trabajadores.

Esta es la empresa que vigila los explosivos y las herramientas que se utilizan para construir el AVE Madrid-Galicia o la Y vasca, y utilizaba los folios firmados en blanco para coaccionar a los trabajadores en caso de que estos expusieran alguna queja. El que se quejaba y no quería firmar los folios, recibía la manida respuesta de "esta es la diferencia entre trabajar o estar en el paro".

Los trabajadores que se decidieron a denunciar a la empresa afirmaron que: Existían jornadas laborales de 24 hora diarias durante 15 días seguidos, llegando alguno a trabajar diez semanas seguidas sin librar; los cuadrantes de trabajo se falseaban, ya que la dirección les obligaba a cambiar el tipo de letra y la firma para "simular ser otro" empleado y no parecer que trabajaban a destajo; a veces realizaban "12 horas en un puesto y las 12 horas siguientes en otro distinto" para maquillar los turnos, ya que la empresa les asignaba dos números de código a cada vigilante, vinculados a dos firmas diferentes, que estos utilizaban alternativamente para pasar de un horario a otro; vivían en una caseta de obra en condiciones infrahumanas e insalubres, una ducha fabricada por ellos mismos y una silla para dormir, lo que les obligaba a dormir en el interior de sus coches; solo les pagaban las horas extras si daban a la empresa facturas personales por el mismo importe, para así pagar menos impuestos.

Me he extendido, porque considero que el tema es importante, pues en estos tiempos, comportamientos de este tipo deberían ser castigados con la máxima dureza, con la crisis han vuelto los empresarios negreros y la ciudadanía debe estar alerta para impedir que sigan perpetrando sus fechorías.


Aprovecharse de la necesidad y obligarte a trabajar en un régimen de semiesclavitud, es un crimen, y como tal debería ser castigado por la Justicia.


1 comentario:

  1. SI PERO TENEMOS SINDESCATOS NO TIENEN NOMBRE Y LES DA EL GOBIERNO ENCIMA LES PAGA EL PUEBLO PARA QUE SI NO HACEN NADA MAS QUE COBRAR Y GENTE QUE COBRA 40 EUROS A LA SEMANA Y VERGONZOSO

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