jueves, 7 de abril de 2016

Pedro Sánchez, ante su gran decisión.

Posiblemente se encuentre el candidato socialista ante la decisión más importante de su vida, pues solo puede ser lo que tanto ansía, si traiciona todo lo que ha defendido públicamente estos últimos tiempos.

A nadie se le escapa, que la posibilidad de un pacto de gobierno PSOE-Podemos sigue abierta, aunque a muchos nos parece improbable. El Comité Federal del PSOE le marcó una líneas rojas a Sánchez que tendrían que ser rebasadas, la militancia socialista fue consultada y dijo sí al pacto con Ciudadanos, y pactar con Podemos significaría asumir una serie de políticas inasumibles e inaceptables para, el propio PSOE y nuestros socios de la eurozona.

Para preparar la esperada reunión de hoy entre PSOE, Podemos y Ciudadanos, Pablo Iglesias y Albert Rivera aprovecharon la sesión del Congreso de ayer para cruzarse durísimas descalificaciones, escenificando que las posiciones de morados y naranjas son totalmente irreconciliables, algo de lo que por lo visto el supuesto “pactista” Pedro Sánchez aún no se ha dado cuenta. Es evidente, que magnificar las diferencias no es la mejor manera de afrontar una reunión que busca lo contrario.

Para Ciudadanos, negociar con Podemos significaría su suicidio político, y para Pablo Iglesias abandonar su agenda radical significaría lo mismo.

El problema reside en que al PSOE no le bastan los votos de Ciudadanos, por ello, a la hora de elegir, es mucho más rentable para sus ambiciones pactar con Podemos, aunque en esta posibilidad entraría en el lote la acción activa o pasiva de los independentistas. El conocido encuentro secreto con Oriol Junqueras refuerza esta posibilidad.

Los llamados barones del PSOE sospechan y tienen todas las alarmas encendidas, no se fían de Pedro Sánchez.

Lo cierto es, que vivimos en tal estado de incertidumbre política, que no beneficia a nadie y perjudica seriamente nuestra recuperación económica.




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