domingo, 10 de abril de 2016

Podrían aún no repetirse las elecciones.



Mariano Rajoy, ganó las elecciones, y viendo que no contaba con los apoyos necesarios, se negó a someterse a una investidura frustrada. Desde entonces, se sentó a esperar que Pedro Sánchez fracasara en su intento, en su alocado intento de supervivencia personal.

Tras el fracaso de la negociación a tres, entre PSOE, Ciudadanos y Podemos, empiezan a escucharse voces desde el Partido Popular alabando la estrategia de Rajoy, cuando muchas de ellas le criticaban no ha mucho por su pasividad. 

Creo sinceramente, que es demasiado pronto para que los populares canten victoria, pues mi análisis me dice que ahora mismo hay muchas más posibilidades que hace una semana para que se conforme un gobierno PSOE-Podemos apoyado, directa o indirectamente, por los separatistas.

Para mí, la clave reside en la segunda pregunta que Pablo Iglesias le va a hacer a su militancia, pues está claro que dirán no a la primera, esa de apoyar a un gobierno PSOE-Cs, la clave es que si los podemitas dicen sí a un pacto con el PSOE, Iglesias dispondrá de la coartada perfecta para rebajar sus exigencias y proponer a Sánchez un pacto con unas condiciones que no pueda rechazar, aunque nada tenga que ver la letra del pacto con las probables tropelías que piensen cometer una vez ocupado el poder.

Para Pedro Sánchez, la peor opción es la repetición de elecciones, ya que probablemente significaría para el su muerte política, solo le salva obtener la presidencia del gobierno, y si Podemos rebaja sus condiciones, el Comité Federal del PSOE tragará.

Si atendemos a esos sondeos interesados en los que no creo, parece que las fuerzas de izquierda saldrían perjudicadas de repetirse elecciones, y que Podemos si se presenta con IU, podría incluso convertirse en el segundo partido, y por lo tanto, en el referente de la izquierda, pero no tocaría poder, y eso le hará intentar previamente ese pacto de mínimos con el necesitado Pedro Sánchez.

Y qué decir de Ciudadanos, que tras quemar todas sus naves en su apoyo al PSOE, es consciente de que se puede quedar fuera y que su única oportunidad sería una repetición electoral, y claro está, que su apoyo fuera imprescindible para que Rajoy pudiese gobernar. Algo que dudo, pues tras su traición al voto conservador que le apoyó entonces, dicen que tres de cada cuatro votos, ¿qué perfil de votantes le darían ahora su confianza?

Evidentemente, aquí aún queda mucha leña por cortar, y la última palabra aún no está dicha.


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