lunes, 4 de abril de 2016

UPyD elige, vivir y combatir.

El pasado sábado se celebró en Madrid el Congreso Extraordinario de UPyD, en el que la formación magenta eligió a Gorka Maneiro, actual parlamentario vasco, como líder del nuevo Consejo de Dirección.

Por mucho que a algunos les pese, UPyD sigue viva y coleando. Casi la mitad de los militantes del partido participaron en un proceso de elección en el que concurrían dos candidaturas alternativas, que no enfrentadas. En el congreso tomaron la palabra numerosos cargos públicos o simples militantes de base, que expresaron el compromiso con los principios fundacionales de UPyD, que se podrían resumir en la lucha por la igualdad y por la libertad de todos los españoles. También intervinieron bastantes representantes de la sociedad civil.

En este Congreso se palpaba en el ambiente el firme convencimiento de que en estos momentos es más necesaria que nunca la presencia de UPyD, porque por primera vez en nuestra historia democrática no hay ningún partido con representación parlamentaria que tenga el compromiso de defender seriamente (no con simple palabrería) la Nación.

Los allí reunidos estaban convencidos de que la democracia española está muy enferma, y que España necesita desesperadamente un partido transversal y nacional que luche por erradicar la corrupción, que todo lo pervierte, y el nacionalismo, que todo lo destruye.

Hombres y mujeres entusiastas que saben que no pueden hacer otra cosa que defender causas justas, con la determinación de seguir adelante. Aprendiendo de los errores, pero con la cabeza bien alta. Fernando Savater, que también intervino en la reunión, lo resumió perfectamente: a los que militan o han militado en UPyD les cabe el privilegio (a diferencia de otros partidos) de poder confesar esa militancia sin sentirse avergonzados.

Los asistentes salieron de este Congreso con un auténtico subidón, con excelentes sensaciones, dispuestos a dar la batalla política, y sabedores también de que la obligación de todos los que aman a España es ponérselo lo más difícil posible a los enemigos de la libertad y de la igualdad.

UPyD ha sobrevivido a la enorme capacidad destructiva de esa casta política que nunca le perdonó el pecado de luchar contra la corrupción y contra quienes quieren destruir España, en vez de dirigir su fuego, contra quienes quieren destruirla, contra los que la atacan, contra los separatistas.

Por eso es necesario acabar con esa casta política, antes de que ella acabe con los españoles. Por eso UPyD es imprescindible y su mensaje único.




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