martes, 10 de mayo de 2016

El “Judas” Garzón vende IU por ocho escaños.

Sé que suena muy duro, pero desgraciadamente es así. La columna vertebral de Izquierda Unida es el Partido Comunista de España (PCE), ese partido que hizo posible la Transición y que se caracterizó, por saber ceder y consensuar, entendiendo entonces que todos tenían que ser generosos por el bien de España y de todo lo que conllevaba ese concepto.

Todo lo que está protagonizando Alberto Garzón, nada tiene que ver con la tradición y los viejos principios del comunismo español. El actual líder de IU, parece solo buscar en la coalición electoral con Podemos, conseguir para él y su círculo próximo, el acta de diputado, solucionar a medio plazo el futuro de él y de sus amiguetes.

Muchos de los comunistas opuestos a esta coalición, temen que Podemos acabe fagocitando la imagen de IU como partido, con una sumisión absoluta a Podemos, comprometiendo así la supervivencia de una organización histórica que ha tenido un papel crucial en la historia reciente de este país.

Al ser contrario a todo tipo de totalitarismos, me considero anticomunista en el mundo de las ideas, aunque considero que los comunistas españoles tienen derecho a estar representados en el Parlamento y su voz oída, como demócrata que soy.

Ir a unas elecciones con la variopinta fauna que conforma, Podemos y sus adheridos, y con las propuestas que defienden, como ese fantasmal “derecho a decidir”, nada tiene que ver con lo que siempre ha defendido el comunismo español, pero parece que a Garzón lo que más le mola últimamente es reabrir heridas guerracivilistas.

Al menos, con esta coalición se le cae definitivamente a Podemos la careta de partido nuevo, pues va en coalición con los comunistas, los separatistas, los proetarras, los pancatalanistas, además de su pesada mochila de anticapitalistas antisistema. La coalición que está conformando Podemos, representa lo más viejo, rancio y arcaico de la política, que defienden ideas que han fracasado siempre que se han intentado “imponer” y que han causado terribles sufrimientos a la humanidad en el último siglo.


Que voten los españoles en libertad, pero que sepan lo que se juegan, pues de su voto puede depender el futuro, y sobre todo, la libertad, de sus hijos y de sus nietos.


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