martes, 17 de mayo de 2016

Ese “Bla-bla-car” de riesgo, llamado Podemos.



La principal consecuencia de la derrota de las tesis errejonistas, se puede ver, en los movimientos de Podemos para aglutinar en torno a sí, a todo lo que se mueva a la izquierda del PSOE.

Los de Pablo Iglesias ya han reclutado bajo su liderazgo, a casi una veintena de fuerzas políticas en su intento de conseguir ser el 26-J el partido de referencia de la izquierda española y única alternativa a la derecha.

A las seis organizaciones que ya fueron aliadas de Podemos el 20-D, hay que sumar una amalgama de partidos de sensibilidades de lo más variopintas, ecologistas, extremistas y separatistas. Podemos se ha rodeado de lo más marginal de la política, de ese lumpen que todos sabíamos que existía pero que rara vez aparecía, y que cuando lo hacía, era con la cara tapada y dedicándose a destrozar el mobiliario urbano de nuestras ciudades. Hablamos de elementos con los que bajo ninguna circunstancia permitiríamos a nuestros hijos irse con ellos de cervezas.

Lo cierto es, que para Pablo Iglesias, el fin justifica los medios, y Podemos se ha rodeado de lo más florido del totalitarismo y la barbarie. Le auguro problemas a medio plazo, pues ante ellos, hasta él podría parecer un moderado.

“Bla-bla-car” es, que gentes diversas que quieren ir a un mismo sitio, se ponen de acuerdo para ir en un coche y compartir gastos de viaje. Saben que comparten, por lo menos, un destino y que organizándose para ir juntos es mejor para todos. En este caso, el coche es Podemos.

A mí todo esto me recuerda a la serie “The Walking Dead”, los “caminantes” o zombis de Podemos solo necesitan llegar al poder para liberarse de sus cadenas y lanzarse a morder a los miembros sanos de nuestra sociedad. No estoy de coña, el 26-J nuestra sociedad se juega seguir sana o sucumbir al asalto podemita. 


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