miércoles, 11 de mayo de 2016

“Memoria Histórica”

Cuando han pasado ya, ochenta años de la finalización de nuestra guerra civil y, cuarenta años de la muerte del dictador, aún se siguen sin ver todos los hechos que acaecieron entonces, desde la deseada objetividad histórica, muchos todavía, se sienten identificados con uno de los bandos contendientes, manteniendo en su mente recuerdos y referencias de heridas aún abiertas.

Es como si ese, perdón y reconciliación, que significó la Transición, hubiese sido destruido desde que, esa anomalía histórica llamada José Luis Rodríguez Zapatero, gobernó este país.

El Juzgado de Primera Instancia nº 2 de San Lorenzo de El Escorial, acaba de reconocer por primera vez el derecho a la digna sepultura de dos víctimas del franquismo autorizando la exhumación de sus restos, unos restos que suponen se encuentran en El Valle de los Caídos.

Se trata de dos hermanos, uno veterinario y otro herrero, que el 20 de octubre de 1936, fueron fusilados en la tapia del cementerio de Calatayud, donde recibieron sepultura. Posteriormente, ya en 1959, sus restos, se supone que fueron trasladados al Valle de los Caídos.

Siempre he defendido, que si en una cuneta o en otro sitio, se tiene la certeza de que reposan unos restos, y sus familiares los reclaman, es de justicia que los recuperen. Lo que ocurre, es que cuando hay dudas, como podría ser este caso, hay que valorar las posibilidades de encontrarlos y el costo que supone, y lo digo porque, ¿hasta cuantas pruebas de ADN es razonable hacer para intentar identificar unos restos?

También diré, que me parece poco apropiado, que cuando se encuentran unos restos, en vez de respetar la intimidad de los familiares, se instrumentalice y se convierta en un acto político para nostálgicos del bando perdedor. Creo que ya es hora, de que los que se identifican con los que perdieron, dejen que los historiadores interpreten lo que ocurrió, en vez de pretender reescribir la historia.


En pos del futuro de este país, llamado España, creo que ya va siendo hora de que los que aún portan las banderas de los dos bandos de nuestra guerra, las depositen donde tienen que estar, en un museo, con todo el respeto que merecen, pues por ambas, muchos compatriotas nuestros derramaron su sangre creyendo que hacían lo correcto, y no las sigan utilizando para reabrir heridas.


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