sábado, 11 de junio de 2016

Democracia teledirigida.



Hoy en día, es absolutamente imposible, que un partido político o un candidato, lleguen al poder si no cuentan con el apoyo o el favor de los medios de comunicación.

Hablamos de unos medios de comunicación que son propiedad del poder económico, y que por lo tanto, defienden los intereses de sus dueños.

Pero es que además, el poder económico, a través de sus bancos, da créditos a los partidos políticos, unos créditos que no van a ser devueltos y que hacen que el partido que llegue al poder esté siempre en deuda con ellos. Consecuencia de ello, devuelven el favor legislando para aumentar sus beneficios.

Si a esto unimos, que el poder económico también es el propietario de las empresas de sondeos demoscópicos, esas que en vez de mostrar la intención de voto real de los ciudadanos, proporcionan datos interesados para de esa forma dirigir el voto hacia la opción que más le interesa a ellos, el resultado podría ser el de que nuestro sistema, en el fondo, tiene muy poco de democrático, a duras penas el nombre.

Sé que alguien me puede decir que Podemos no es una opción vista con buenos ojos por el poder económico de este país y que ahí está. Podemos está ahí simplemente porque a un iluminado del Partido Popular se le ocurrió que apoyando a un partido a la izquierda del PSOE que le quitara votos, debilitaría a los socialistas y haría que el Partido Popular ganara siempre. Craso error, le dieron las televisiones, y creció más de lo previsto, ahora en vez de tener un adversario razonable, han creado un auténtico “terminator”.

Si los “arriolas” lo que pretendían era, que la ciudadanía tuviera que elegir, entre una opción razonable o el caos, no contaban con que en este país hay muchos residentes en su infierno a los que no les da miedo ese caos.


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