jueves, 2 de junio de 2016

Procesan a los referentes del PSOE-A.



A muchos socialistas honrados, ayer se les cayó el mundo encima. Me refiero a todos esos que jamás han comido de la Junta de Andalucía y su entorno, gente que trabajan y se esfuerzan día a día para sacar adelante a su familia, gente normal, gente que llevan toda su vida votando al PSOE por entender que era el partido que mejor representaba sus valores y su especial sensibilidad social.

Pues sí, deben de estar muy decepcionados. Ayer, los ex presidentes del PSOE y ex presidentes de la Junta de Andalucía, Manuel Cháves y José Antonio Griñán, fueron procesados junto a otros 24 antiguos altos cargos, varios consejeros, entre los que se encuentran el otrora todopoderoso cacique, Gaspar Zarrías y Magdalena Álvarez. Todos acusados de prevaricación y otros hasta de delito continuado de malversación.

El auto es demoledor, y habla de entramado de la Junta para beneficiar a empresas y particulares en una de las mayores redes clientelares nunca vistas en nuestro país, con las autoridades responsables de instaurar el procedimiento de reparto de fondos públicos pringadas.

El PSOE de Andalucía ha repartido 855 millones de euros de forma fraudulenta, y de ellos, unos 155 los ha malversado, repartiéndolos en chanchullos, conseguidores, comisionistas y arribistas, casi todos socialistas y algunos de esa fauna que pulula en torno al poder socialista andaluz en busca de su beneficio.

Robando de manera tan descarada esa ingente cantidad de dinero público, el PSOE ha condenado a toda una generación de andaluces, y posiblemente a sus hijos, pues a una Andalucía situada en el vagón de cola de las regiones de Europa en todos los índices económicos, ese dinero saqueado, bien empleado, hubiera solucionado muchas cosas y habría servido para poner los cimientos necesarios para el despegue de nuestra región. Pero no, ellos han preferido enriquecerse personalmente, financiar a su partido y echar pienso en los pesebres de sus votantes. Indignante.

Cuando un partido se convierte en una organización criminal, votarle es convertirte en cómplice. Estos elementos merecen que les metan en el talego.

Los pocos que llevamos denunciando desde hace años lo que ocurría, sentimos cierto alivio al comprobar, que nuestro esfuerzo y que el trabajo de la jueza Alaya, tiene su recompensa.


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