domingo, 31 de julio de 2016

Los líderes no dan la talla.



Se acaba de hacer pública una encuesta de Demoscopia. En ella, el 55% de los españoles cree que el candidato del Partido Popular no logrará su pretensión de gobernar con el único apoyo de sus diputados. Y eso, a pesar de que esa misma mayoría sigue convencida de que, tras el resultado del 26-J, le corresponde al PP la tarea de dirigir el país. 

La mayoría tiene muy claro, que para ello el PP se verá obligado a buscar el apoyo de otros partidos en todo lo que pretenda hacer. Por ello, la práctica totalidad de los encuestados, vaticinan además una legislatura más corta de lo normal. 

Mariano Rajoy va a tener que realizar un esfuerzo extra para intentar convencer a las formaciones de las que espera obtener un apoyo expreso o una abstención, Ciudadanos y el PSOE, porque su falta de pasos concretos durante estas semanas solo ha servido para que ambos se encastillen en una posición de rechazo. 

La mayoría de los españoles (66%) cree que, para evitar que hubiera terceras elecciones, el PSOE debería abstenerse y dejar gobernar a Rajoy a cambio de una serie de reformas pactadas. Los dirigentes socialistas argumentan, que sus militantes no entenderían ni perdonarían un movimiento así, pero la encuesta de Metroscopia dice que mienten, que son la mayoría los votantes socialistas (63%) los que defienden la opción de una abstención a cambio de exigir al PP reformas concretas, para permitir de este modo que eche a andar un nuevo Ejecutivo.

En cambio, los votantes de Unidos Podemos, son partidarios en su mayoría de que se repitan las elecciones antes de que haya un Gobierno del PP (59%). A los podemitas les dan igual las consecuencias negativas que tendrán para el país unas terceras elecciones, muy en su línea.

Los españoles tienen claro, igual que parece tenerlo el propio Rajoy, que incluso si el candidato del PP logra su propósito, no va a tener las cosas fáciles. Un 87% de los consultados sabe que el Partido Popular no podrá gobernar con comodidad, y que para cualquier medida concreta, cualquier iniciativa legislativa o cualquier acción política no le va a quedar más remedio que buscar constantemente el apoyo parlamentario de otras formaciones.

A pesar de dos convocatorias a las urnas en un breve espacio de tiempo y de largos meses de bloqueo político e institucional, los electores se refirman en su predilección por el multipartidismo. Son mayoría (61%) los que piensan que es mucho mejor para el sistema democrático que tengan representación parlamentaria varios partidos de tamaño similar, ya que eso aumenta el pluralismo.

Esto es lo que dice el sondeo de Metroscopia, pero quisiera hacer varias apreciaciones personales. Todos parecen olvidar, que si se forma Gobierno, este será mucho menos Gobierno que todos los anteriores, y que la oposición será mucho menos aposición. Y lo digo, porque en las circunstancias actuales, el que gobierne realmente será el Parlamento por la necesidad de pactarlo todo. Por ello, el discurso del PSOE cae por su propio peso, menos bloqueo y más acuerdos reformistas.

Por mucho que lo prefieran los ciudadanos, el multipartidismo podrá ser viable en este país sustituyendo al bipartidismo, siempre y cuando, se impregnen los partidos en la cultura del consenso, cultura que en la actualidad no existe en ellos. La democracia española jamás ha tenido un Gobierno multicolor, y no lo ha tenido, porque aquí lo que prima es la ideología y no el interés general.

En el bipartidismo, el partido que ha ocupado la oposición se ha dedicado a desgastar al que gobernaba, independientemente que sus iniciativas fueran mejores o peores, siempre desde la oposición se agrandaban los muchos o pocos defectos de las decisiones del Gobierno de turno. Ahora las cosas cambian, si todo se pacta en el Parlamento, todos son responsables de lo pactado, y el PSOE no podría hacer una oposición dura, lo mismo hasta Unidos Podemos le arrebataría el ser la oposición real.

Por todo lo expuesto, no soy nada optimista, si los ciudadanos son bastante responsables en sus opiniones y claramente quieren lo mejor para España, está claro, que los líderes políticos y sus partidos están dando un penoso espectáculo.


sábado, 30 de julio de 2016

¡A la cárcel con ellos!



En cualquier democracia de nuestro planeta, se considera un golpe de Estado el desafío a la legalidad constitucional y a su integridad territorial, y mucho más, si hablamos de esas democracias europeas donde sus ciudadanos disfrutan de altas cotas de libertad.

En una de estas últimas es en donde se encuentra la española, una democracia joven, imperfecta y manifiestamente mejorable, a la que parece le cuesta entender que los intentos de golpes de Estado no necesariamente se realizan sacando los tanques a la calle, que también se pueden realizar desde un parlamento autonómico rebelde y de mayoría sediciosa.

Ya es hora de que se aplique la Ley con todas sus consecuencias, los golpistas solo deben tener dos opciones, o ser capturados y presos, o salir con los pies por delante, pues son las únicas dos opciones que merecen tener.

El TC debe actuar sin piedad contra Carmen Forcadell, pues ha desobedecido sus directrices y ha contribuido a fomentar la discordia entre los catalanes. 

Los independentistas parecen no entender, que sin responsabilidad no existe la libertad, que esa dinámica en la que han entrado de saltarse a piola la legalidad y encima pretender que los españoles la aceptemos, es ridícula.

Estos tíos llevan cuatro décadas parasitando en el autonomismo, tienen a Cataluña anémica y ahora se han inventado el independentismo en la idea de que pueden seguir mareando la perdiz otros cuarenta años aferrados al torrente sanguíneo del pueblo catalán, para así seguir chupándole la sangre.

Carmen Forcadell se escuda en el falso supuesto del mandato del pueblo catalán en las elecciones del pasado 27-S, parece olvidar que ni en esa ni en ninguna otra patochada organizada por ellos ganó nunca la opción independentista. Parecen olvidar, que sin leyes no hay democracia.

Quien desde un cargo institucional subvierte la Ley, merece un ejemplar castigo, espero aunque no confío, y lo digo porque los sucesivos gobiernos centrales nunca se atrevieron, camuflando su cobardía e inacción con la palabra prudencia, que de una vez por todas quienes gobiernen este país castiguen con toda la dureza posible a quienes osan atentar contra la unidad de la nación más antigua y con el pasado más glorioso de Europa, que no es otra que España.



viernes, 29 de julio de 2016

Investidura: Urgencia social, desidia política.



Cuando es evidente que la ciudadanía tiene interiorizada la necesidad acuciante de contar con un Gobierno lo antes posible, los partidos políticos y sus líderes siguen en la dinámica de que es lo que les interesa a ellos.

Ahora nos dice Rajoy que acepta del Rey el “encargo” de formar Gobierno, cuando lo que debería ser es que acepta el “mandato” de someterse a la investidura. Todo parece indicar que ese encargo puede no significar nada, pues Rajoy no acudiría a la investidura si previamente no cuenta con los apoyos necesarios para salir airoso.

Por su parte, Pedro Sánchez, sabedor de que si Rajoy fuese investido significaría el inminente fin de su carrera política, pues sería defenestrado de la secretaría general en un cuarto de hora, parece tener claro que su única salvación “personal” es la de mantener el bloque político “crónico” actual, seguir con sus contactos con Unidos Podemos, y resto de fauna separatista y proetarra, y soñar con la presidencia, algo que no ha negado en sus sucesivas  comparecencias ante los medios. Mientras tanto, el Comité Federal del PSOE, ese órgano que le negó dicha posibilidad, está esperando acontecimientos.

Albert Rivera sigue instalado en las ocurrencias, ahora dice que votaría sí al PP siempre y cuando el candidato fuese otro, e insiste en abstenerse.

Pablo Iglesias se dedica a presionar al PSOE y a decirle que solo tiene dos opciones, o propicia la investidura de Rajoy, o con ellos y toda la fauna antiespañola.

Lo cierto es, que los ciudadanos españoles asistimos perplejos a un derroche sin precedentes de irresponsabilidad de los líderes políticos de los cuatro partidos más votados.

Todos nos dicen que no quieren unas nuevas elecciones, pero con su actitud trabajan sin descanso para que se hagan una realidad.


jueves, 28 de julio de 2016

El “Negrero” Echenique debe dimitir.



Tras conocerse que Pablo Echenique, secretario de Organización de Podemos y diputado de las Cortes de Aragón, tuvo un asistente sin contrato, sin pagarle la Seguridad Social y pagándole un salario de hambre, hemos observado perplejos lo que han dicho unos y otros.

Hablamos de un político que no hace mucho se manifestaba contra las prácticas laborales ilegales que el mismo había o estaba protagonizando, algo que se llama hipocresía elevada al máximo exponente.

Pablo Echenique debe dimitir, si el número tres de Podemos sigue en su puesto su partido tendrá credibilidad cero a la hora de combatir las injusticias y defender a los trabajadores. Las palabras de Carolina Bescansa tratando de justificar lo hecho por Echenique por “la profunda precariedad que atraviesa todo el espacio de los trabajadores del hogar” producen sonrojo, pues lo indefendible nunca se puede justificar.

Vivimos en un país, en donde se ha hecho dimitir a más de un político por conducir con una tasa de alcohol en sangre por encima de lo permitido, entonces, como no se va a pedir la dimisión de un político que practica la explotación laboral y no cumple con sus obligaciones legales.

Estoy convencido, que si el protagonista de estos repugnantes hechos fuese el número tres de un partido no de izquierdas, los partidos autodenominados progresistas se le habrían lanzado a la yugular y habrían conseguido que dimitiera, en cambio, ahora la izquierda calla o habla muy bajito sobre este asunto, y por supuesto, a la derecha ni se le ocurre sacar petróleo de este hecho pues sigue instalada en su habitual tontuna.

Podemos va a intentar que el asunto se vaya olvidando para intentar que su dirigente no tenga que dimitir, pero que nadie dude, que mientras este individuo siga ostentando las responsabilidades que porta, él y su partido no podrán evitar cargar con ese pesado estigma.


miércoles, 27 de julio de 2016

Respuesta temerosa al desafío separatista.



Incumpliendo las sentencias del Tribunal Constitucional, los partidos separatistas catalanes dan el primer paso en su Parlamento autonómico para declarar la independencia de forma unilateral.

Este es el texto aprobado por ERC, CDC (PDC) y las CUP: 

1. Actualmente, no hay ningún margen de acción para el reconocimiento del derecho a decidir del pueblo catalán dentro del marco jurídico constitucional y legal español. La única manera posible de ejercer este derecho es por la vía de la desconexión y la activación de un proceso constituyente propio.

2. El pueblo de Cataluña tiene la legitimidad para comenzar un proceso constituyente propio, democrático, de base ciudadana, transversal, participativo y vinculante, con el reconocimiento, el apoyo y el aval de las instituciones catalanas.

3. Las experiencias comparadas de otros países avalan el camino emprendido por Cataluña para ir construyendo un modelo singular de proceso constituyente, dadas las circunstancias sociales, culturales, políticas y económicas que nos son propias.

4. Hay que velar por que el marco metodológico del proceso constituyente sea consensuado, público, transparente y compartido con toda la sociedad y con las instituciones que la avalan. El proceso constituyente debe tener la capacidad de acomodar todas las sensibilidades ideológicas y sociales desde el primer momento, también a la hora de fijar los indicadores, el calendario y todas las demás cuestiones que afecten el método empleado para hacer avanzar el proceso.

5. El proceso constituyente debe constar de tres fases: una primera fase de proceso participativo, una segunda fase de desconexión con el Estado español y convocatoria de elecciones constituyentes para formar una asamblea constituyente, que deberá redactar un proyecto de Constitución, y una tercera fase para la ratificación popular de la constitución mediante referéndum.

6. El proceso participativo previo debe tener como órgano principal un Foro Social Constituyente formado por representantes de la sociedad civil organizada y de los partidos políticos. El Foro Social Constituyente debe debatir y formular un conjunto de preguntas sobre contenidos concretos de la futura Constitución, que deberán ser resueltas por la ciudadanía mediante un proceso de participación ciudadana. El resultado de esta participación ciudadana constituirá un mandato vinculante para los integrantes de la asamblea constituyente, que los deberán incorporar al texto del proyecto de constitución.

7. Después de la fase de participación ciudadana, se completará la desconexión con la legalidad del Estado español por medio de la aprobación de las leyes de desconexión por parte del Parlamento de Cataluña y de un mecanismo unilateral de ejercicio democrático que servirá para activar la convocatoria de la Asamblea Constituyente. Las leyes de línea, no son susceptibles de control, suspensión o impugnación por parte de ningún otro poder, juzgado o tribunal.

8. El Parlament de Catalunya ampara el proceso constituyente que se debe llevar a cabo en Cataluña. A tal efecto, el Parlament insta al Govern a poner a disposición de la ciudadanía los recursos que sean necesarios para lograr un debate constituyente de base social, transversal, plural, democrático y abierto. Con este objetivo, el Parlamento de Cataluña tendrá que crear una comisión de seguimiento del proceso constituyente.

9. La Asamblea Constituyente, una vez convocada, elegida y constituida, dispondrá de plenos poderes. Las decisiones de esta asamblea serán de cumplimiento obligatorio para el resto de poderes públicos y para todas las personas físicas y jurídicas. Ninguna de las decisiones de la asamblea no será tampoco susceptible de control, suspensión o impugnación por ningún otro poder, juzgado o tribunal. La Asamblea Constituyente deberá establecer mecanismos para garantizar la participación directa, activa y democrática de las personas y de la sociedad civil organizada en el proceso de discusión y elaboración de propuestas para el proyecto de constitución.

10. Una vez la Asamblea Constituyente habrá aprobado el proyecto de Constitución, deberá convocar un referéndum constitucional para que el pueblo de Cataluña apruebe o rechace de una manera pacífica y democrática el texto de la nueva Constitución.

11. El proceso constituyente debe incorporar desde el inicio la perspectiva de género, de una manera transversal y con una estrategia dual, con el objetivo de romper las inercias históricas de nuestra sociedad y hacer un proceso constituyente que lo sea también para todas las personas.

Pues bien, ante la gravedad de lo ocurrido, el Gobierno en funciones ha declarado, que lo único que va a hacer es tomar la “heroica decisión” de recurrir lo aprobado ante el Tribunal Constitucional. Rajoy se ha puesto en contacto con Pedro Sánchez y Albert Rivera, quienes le han mostrado su total apoyo en su “contundente respuesta”.

Resulta vergonzoso que traten de camuflar su incapacidad llevando a cabo acciones inútiles, pues si quienes gobiernan Cataluña llevan años incumpliendo las sentencias del TC, recurrir ahora a un tribunal cuyas sentencias se pasan los sediciosos “por sus partes”, es tomarnos el pelo a todos los ciudadanos españoles.

Hace ya mucho tiempo que se tuvo que aplicar el Art. 155 de nuestra Constitución y suspender la Autonomía de Cataluña, simplemente no se ha hecho por la falta de valentía de nuestros gobernantes, quienes han sido incapaces de cumplir y hacer cumplir las leyes.

Malos tiempos nos esperan, pues quien nos gobierna y quienes tienen la posibilidad de hacerlo, parecen incapaces de salvaguardar la unidad de la Nación Española, nuestra casa común, nuestro país, nuestra patria.