jueves, 7 de julio de 2016

Duros con la Pantoja, blandos con Messi.



Todos recordamos cuando un juez mandó a Isabel Pantoja al talego, pues la tonadillera fue condenada a 24 meses de cárcel por blanqueo de capitales de origen ilícito de su ex pareja. En ese caso se alegó, que debido a la relevancia social del personaje, debía entrar en prisión.

Ahora, la Audiencia de Barcelona, ha condenado a Leo Messi y a su padre por tres delitos contra Hacienda, al haber defraudado 4,1 millones de euros durante los años 2007, 2008 y 2009 procedentes de los derechos de imagen del futbolista.

Leo Messi ha sido condenado solo a 21 meses de prisión, para que así, al carecer de antecedentes penales, no pise la cárcel. Todo huele a vil enjuague.

Aquella declaración del futbolista argentino que para defenderse dijo “yo me dedicaba a jugar al fútbol, confiaba en mi papá y no tenía ni idea de nada” causó auténtico estupor entre los ciudadanos que intentamos pensar, y por supuesto, sonó como absurda a los profesionales de la Justicia, pues todos sabemos que el desconocimiento de las leyes no te exime de cumplirlas.

No aplicar a Messi la misma dureza que a la Pantoja me parece un escándalo, pues el futbolista tiene mucha más relevancia social, justamente el argumento que se empleó entonces para el ingreso en prisión de Isabel Pantoja. 

El FC Barcelona se apresuró ayer a defender a un defraudador fiscal, ofreciéndole asistencia jurídica para recurrir la sentencia ante el Tribunal Supremo, desgraciadamente, esos pobres ciudadanos que ingresan en prisión por robar una bicicleta, no tienen la posibilidad de realizar ese tipo de recursos. Lo cierto es, que el club blaugrana atesora en estos últimos años tantos problemas con la justicia, y hablo de sus directivos y sus jugadores, que parece que efectivamente es algo más que un club, parece más bien, que es una organización delictiva.

Si fuese un club respetuoso con la Justicia, jamás apoyaría a un delincuente declarado como Messi, pues con sus antecedentes, ese apoyo constituye una gran irresponsabilidad.

Este caso constata eso de que la Justicia no es igual para todos, y me hace recordar a Pedro Pacheco, ese político que por decir hace ya muchos años eso de que “la Justicia es un cachondeo” sigue siendo víctima de ella.


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