viernes, 1 de julio de 2016

Los perdedores entran en crisis.



Mientras que Mariano Rajoy está tratando de manejar bien los tiempos y lanzando el mensaje de que lo que necesita España es una especie de Gobierno de salvación que desbloquee la actual situación y que, de una vez por todas, afronte las reformas de calado que necesita nuestro sistema, mientras eso hace quien ganó las elecciones, los demás lo están pasando mal.

Los dirigentes de Podemos están dando un espectáculo lamentable, tras hacer unas declaraciones Pablo Iglesias para explicar el fiasco electoral de su formación y reafirmarse en la decisión de la confluencia con IU, Errejón se descuelga con otras declaraciones opinando todo lo contrario que su líder, poniendo la guinda podemita Pablo “Bolchenique” amenazando con una purga que arranque las malas hiervas. Los populistas morados se preguntan constantemente el porqué de su fracaso electoral y no parecen encontrar explicación. Teniendo en cuenta, que en todos los sitios donde gobiernan, muchos ciudadanos les han retirado su apoyo, la conclusión es fácil, a su manera de gobernar le dan un suspenso.

Pero es que en Ciudadanos el asunto pinta parecido, ayer mismo, tras declarar Girauta la posibilidad de formar parte de un gobierno de coalición, aparece Villegas y lo desmiente al poco tiempo, aunque como Ciudadanos se caracteriza por sus constantes cambios de postura, llega un momento en que nadie al ser preguntado conoce cual es la postura en ese momento del partido naranja.

Pero el que está peor es el PSOE, Pedro Sánchez sufre muchas presiones. Los barones del Comité Federal le dicen, por activa y por pasiva, que los españoles les han mandado a la oposición, lanzándole el mensaje de que al menos tiene que propiciar una mínima abstención para que Rajoy gobierne y no  sea el responsable de que se vaya a unas nuevas elecciones. Y todo esto ocurre, sabiendo Pedro Sánchez que la guillotina está a pocos centímetros de su cuello, que a su carrera política le queda un cuarto de hora. En el PSOE, ya ni siquiera se plantean un pacto con Podemos, al que todos ven como “la reencarnación del mal”.

Soy de los que piensa, aunque sé que es prácticamente imposible, que lo ideal en estos momentos sería un gobierno de gran coalición entre los partidos constitucionalistas, pues entiendo que la ciudadanía quiere que se hagan grandes cambios. Si no son capaces de hacerlos, se les dará alas a los antisistema y quien sabe que ocurrirá a medio plazo.



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