martes, 5 de julio de 2016

Quimi Portet: Cantante y nazi.



El ex integrante de “El último de la fila”, Quimi Portet, protagonizó este pasado domingo unos hechos de tal gravedad, que demuestran hasta qué punto el “nazionalismo catalán” es capaz de saltarse todos los códigos éticos con tal de conseguir sus objetivos.

Por el simple hecho de que un camarero de un ferry de la empresa Balearia no le entendiera al pedirle este un café en catalán, Portet fotografió al empleado y subió la foto a twitter con un comentario destinado a ponerle en el punto de mira de los radicales independentistas, y de paso, intentar que fuese despedido, una venganza de índole personal en toda regla.

Al enterarse Balearia del twit, su primera y lamentable reacción fue la de criticar al empleado, aunque tras ver el apoyo masivo de las redes hacia el camarero, afirmó que no le despedirá. Abel Matutes, es el accionista mayoritario de Balearia, empresa que en este caso se ha cubierto de gloria.

Parece que no entendemos que ningún empleado, y esto debería estar claro si se cumpliera nuestra Constitución, tiene la obligación de conocer otro idioma aparte del español, y si lo conoce es simplemente porque así lo ha decidido libremente.

Publicando la foto del camarero en una red social, Quimi Portet comete un grave atentado contra la intimidad de un trabajador en el ejercicio de su actividad.

Portet demuestra que es de la misma calaña que aquellos que multan a comerciantes por rotular sus negocios en español mientras que quienes tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes miran hacia otro lado, dejándoles desamparados. Estamos ante otro capítulo de la misma película.

Y mientras esto ocurre, Rajoy iniciando una ronda de contactos con los demás grupos, incluidos los camaradas de este vil sujeto.


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