lunes, 22 de agosto de 2016

Bloqueo político y Economía.



El pasado 27 de octubre se disolvieron las últimas Cortes Generales de mayoría absoluta, y desde entonces, nos encontramos en una inédita situación de incertidumbre política. 

Trescientos días de Gobierno en funciones, pero de un Gobierno que tiene las manos atadas para impulsar reformas y aprobar proyectos de ley.

Lo curioso de todo esto es, que pese a esos 300 días en blanco, esa falta de Gobierno no ha tenido por el momento una gran repercusión en el crecimiento de España. Pese a la opinión catastrofista de la izquierda sobre la gestión de Rajoy, es evidente, que las cosas no han tenido que hacerse tan mal como lo pintan ellos en ciertos aspectos.

Debemos recordar como dejó el PSOE nuestro país tras sus ocho últimos años de gobierno, al borde del colapso. Por ello, no creo que tengan autoridad moral para criticar con tanta dureza al que todo indica nos está sacando con moderado éxito de la sima donde ellos nos metieron. Maldita política de trincheras.

España cerró 2014 con un crecimiento del 0,7%, en el 2015 creció un 3,2%, y todo indica que acabaremos 2016 con un crecimiento del 2,9%.

En lo referente al mercado laboral, está teniendo un buen comportamiento durante estos meses, estamos en 3,68 millones de parados, la cifra más baja de los últimos siete años, eso sí, mucha temporalidad y gran precariedad laboral, algo que sin duda hay que mejorar.

El número de afiliados a la Seguridad Social ha aumentado considerablemente, estamos en 17,84 millones de cotizantes, 16 meses ya por encima de los 17 millones.

Pese a que jamás he votado a Mariano Rajoy, y por supuesto, nunca le votaré, entiendo que todos tenemos que tener la capacidad de alcanzar las máximas cotas de objetividad. Pese a que no me gusta cómo está mi país y entiendo que cada vez hay más desigualdad, más injusticias, peores servicios básicos y más corrupción, y que decir de la crisis nacional no atajada, estando convencido de que nuestros políticos miran antes por ellos que por nosotros y que no tienen el más mínimo interés de regenerar nuestra democracia, pese a ello, lo que si tengo claro es que hoy en día el PSOE no es alternativa de nada.

Si Pedro Sánchez se empecina en hacernos votar el día de navidad, pues lo haremos, y si su partido sufre un nuevo descalabro, será su responsabilidad. De todas maneras, si nos lleva a esa situación “Mister NO”, propondré a los madrileños se echen al bolsillo unos cuantos polvorones para que cuando se encuentren a Pedro, se los tiren a modo de protesta.


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