lunes, 8 de agosto de 2016

Indignación en Carmona.



El pasado viernes, en la localidad sevillana de Carmona, en un paso de peatones regulado por semáforos en la travesía de la carretera A-398, entre El Viso del Alcor y Carmona, en una zona con excelente visibilidad, Toni, un hombre de 50 años, esperaba pacientemente en el semáforo a que se pusiera en verde. Cuando esto ocurre, comienza a atravesar la calle. En ese momento, un vehículo todoterreno de alta gama, lo atropella, lo mata y se da a la fuga. El cuerpo del fallecido, como consecuencia del brutal atropello, fue despedido a treinta metros del semáforo.

Gracias al video que ha colgado en la red, nuestro amigo Ángel Escamilla, conocemos que el conductor ni siquiera se dignó a frenar, pues todos hemos visto que en la vía no había huella alguna de frenada.

La rápida acción de la Guardia Civil, junto con la colaboración de testigos del accidente, hace que el conductor sea detenido. Tras efectuarle la policía el test de alcoholemia con un aparato prestado por un pueblo vecino, dio positivo con una tasa muy superior a lo permitido, el test de drogas no se le pudo hacer por carecer la policía de los medios necesarios.

Hasta aquí ha sido simplemente decir lo que pasó, a partir de ahora informaros de la monumental indignación de los vecinos de Carmona al enterarse de que el Juez ha dejado en libertad al “criminal”, persona que ya en otras ocasiones ha protagonizado actos violentos al volante de un vehículo, pero que por lo visto goza de la simpatía y la protección de quienes deberían hacer cumplir las leyes y velar por los ciudadanos. Incluso se dice por Carmona, que el conductor podría tener el carnet retirado.

Teniendo en cuenta, que son conocidos casos de atropellos mortales ocurridos por simples despistes, y en donde el causante ha pasado algún que otro día encerrado, entiendo que la decisión de este juez de poner en libertad al conductor hunde un poquito más en el fango a nuestra deteriorada Justicia. Personalmente, a estos “zotes con toga” tras este tipo de decisiones los inhabilitaba de por vida.

A Toni, un buen ciudadano, su familia jamás volverá a tenerlo, en cambio, el desalmado que acabó con su vida, está plácidamente con los suyos. Increíble.


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