sábado, 13 de agosto de 2016

Políticos-Población: Prioridades distintas.



Cuando uno habla con esa gente que hay por la calle que está medianamente preparada, se da cuenta de que sus prioridades poco o nada tienen que ver con las de los políticos. Aprovechando las cortas vacaciones que estoy disfrutando, he provocado en muchas ocasiones estos días que esas personas anónimas suelten todo lo que llevan dentro, que desembuchen, y con muchos lo he conseguido.

Los problemas que realmente les preocupan a los españolitos de a pié, son entre otros, el golpe de Estado a cámara lenta que se está perpetrando en Cataluña y la falta de reacción del Gobierno de España; el futuro de sus pensiones y de la asistencia sanitaria, que consideran que o se reforman o su sostenibilidad es más que dudosa; la financiación autonómica; la lentitud, la precariedad y la falta de independencia de la Justicia; la incapacidad de establecer un modelo educativo estable y de excelencia; la inmigración parasitaria que va a acabar con el Estado del Bienestar; y sobre todo, el problema demográfico, pues ningún gobierno, sea del signo que sea, se decide a premiar decididamente a quien se decide a tener hijos.

Evidentemente, los españoles con un mínimo de formación dan en el clavo en cuales deberían ser las prioridades, aunque por lo visto, los políticos van por otros derroteros.

Mientras tanto, de las exigencias de Rivera a Rajoy, opinan que están muy bien pero que ni los indultos a políticos corruptos se suelen hacer, la limitación de mandatos está casi asumida por todos, por lo que supone una petición sobre todo cosmética, que pretende cambiar la Ley Electoral, no por convicción, sino porque Ciudadanos saldría ganando con las listas desbloqueadas pese a hacer el país aún más ingobernable todavía, y que lo de la comisión de investigación del caso Bárcenas es de risa, pues la Justicia ya se ocupa de ello, y que ninguna de las comisiones creadas para este tipo de casos jamás sirvió para algo.

El CIS hace sus sondeos y yo hice el mío, y tengo que reconocer que estoy muy satisfecho de las conclusiones que he sacado. Parece evidente, que los políticos solo miran los asuntos que les interesan a ellos, mientras que los ciudadanos son mucho más razonables y objetivos, y a ellos sí que les preocupa que las cosas se hagan bien de cara al futuro, pues de ello depende el futuro de sus hijos. Frente al cortoplacismo interesado de los líderes políticos, el sentido común, el sentido de Estado y el interés general que miran los ciudadanos responsables.



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