viernes, 2 de septiembre de 2016

La socialista Armengol, pillada.



Un político tiene que ser siempre transparente en su gestión, pero cuando hace de la lucha contra la corrupción su estandarte, está mucho más obligado a tener un comportamiento exquisito. 

Pero si encima ese político, tiene altas responsabilidades de gobierno, como la presidencia de una comunidad autónoma, hay que exigirle coherencia en sus planteamientos y transparencia en su comportamiento, público y privado.

Y digo esto, porque Francina Armengol, presidenta socialista de Baleares, mintió a los ciudadanos de las islas cuando dijo antes de las elecciones autonómicas de 2015 que no había participado “absolutamente en nada” relacionado con la compra de un ático de 500 metros en el centro de Palma valorado en más de un millón de euros.

Se acaba de saber, que su pareja sentimental compró la totalidad del inmueble en el que se encontraba el ático, por un importe de 1,8 millones de euros, y que con posterioridad, ella formalizó con su firma el contrato de reserva del mencionado ático y realizó una transferencia bancaria por 3.000 euros.

Si para esta señora socialista, eso es no saber “absolutamente nada”, nos encontramos sin duda ante una corrupta en potencia que no tiene empacho alguno en mentir a la ciudadanía.

Estamos ante un caso, que claramente deja en evidencia a la presidenta y secretaria general de los socialistas de Baleares, pues ella en su día afirmó que sentía rabia y vergüenza cuando saltó a la luz el caso del ático del ex presidente popular Jaume Matas. Curiosamente, el ático de Matas y el que ella pretendía adquirir se encuentran solo a 500 metros de distancia.

Evidentemente, Francina Armengol, no ha cometido ningún delito, pero ha cometido algo, para mí, mucho más grave, ocultar y mentir a los ciudadanos sobre actividades de su vida personal entendiendo que le podrían quitar votos. 

Tengo un sexto sentido que me dice, que nos encontramos ante una aventajada alumna de último curso de la licenciatura de Corrupción.




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