sábado, 3 de septiembre de 2016

Pedro, te comprendo.



En esta vida, casi todos queremos lo mismo, un buen puesto de trabajo que esté bien remunerado y darle un buen nivel de vida a nuestra familia. Ya no tengo la menor duda, ese es tu objetivo principal.

Eres diputado, secretario general del principal partido de la oposición, y por ello, gozas de gran notoriedad pública, además de tener unos importantes ingresos y cuantiosas prebendas. Por ello, veo muy lógico que hagas todo lo que sea necesario para no perder ese status que posees y del cual se benefician tus seres queridos, tu familia.

Imagínate tú que ocurriría si sufrieras un ataque súbito de honestidad y tomaras la decisión de permitir que gobernase quien ha ganado las últimas dos elecciones. De entrada, tu partido tomaría la casi segura decisión de defenestrarte, pues tu gestión y tus resultados electorales han sido catastróficos, por ello, pasarías del cielo al infierno en un cuarto de hora, simplemente quedarías como el don nadie que siempre has sido, pero eso sí, con acta de diputado.

Por lo mencionado anteriormente, entiendo que ahora se te vuelva a pasar por la cabeza negociar con Unidos Podemos para intentar llegar a la presidencia del gobierno. Eso para ti sería como si te tocara el Euromillón, pasarías a la historia y te asegurarías elevados ingresos para el resto de tu vida. Tu pena es, que lo mismo tu Comité Federal no te lo permite.

Te entiendo, te comprendo, pero yo y otros muchos españoles no haríamos lo mismo, porque a la política se llega para servir a los demás, y desde la honestidad intentar hacerles la vida mejor. El egoísmo que preside nuestra vida particular no se puede trasladar a la vida política, porque si lo haces, puedes perjudicar a 47 millones de compatriotas.



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