martes, 13 de septiembre de 2016

Ser gay y buen árbitro, es compatible.

Sé perfectamente, que lo que expresa el título es una auténtica perogrullada, pero por lo que parece, en este país hay demasiado intolerante que considera que una orientación sexual diferente a la suya inhabilita al que la tiene para realizar correctamente su trabajo.

Y digo esto, por lo que le ha sucedido a Jesús Tomillero, árbitro de fútbol que se ha visto obligado a suspender un partido por los insultos y amenazas provenientes de la grada.

Jesús Tomillero, de lo único que es culpable, es que un día decidió hacer pública su homosexualidad, algo que desde mi punto de vista es normal, pues lo anormal es ocultar lo que somos. Eso lo hizo el año pasado, y a continuación, empezó a recibir insultos y amenazas, lo que le hizo tomar la decisión de abandonar los terrenos de juego. Días después de su abandono, el ayuntamiento de Brunete le invitó a dirigir un partido de fútbol que se celebró en ese municipio contra la homofobia, al finalizar recibió el apoyo y el cariño de una gran cantidad de entidades y particulares, por ello, recapacitó y decidió volver a pitar esta temporada.

Para él, esta temporada ha empezado muy mal, todo vuelve a suceder, los intolerantes vuelven a acosarle en las RRSS. Es muy triste ver a un colegiado acudir a una Comisaria a poner una denuncia preso de un ataque de ansiedad. En la sociedad a la que yo aspiro no pueden tener cabida estos comportamientos.


Siempre he defendido, que en tu vida particular puedes elegir a tus amigos y rodearte de la gente que te agrada, puedo comprender y comprendo que si a alguien no le gustan, por los motivos que sea, los miembros del colectivo LGTB, pues sencillamente que opte por no tenerlos entre sus amigos, pero eso es una cosa, y otra, no dispensarles el respeto que merece cualquier ciudadano.


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