miércoles, 14 de septiembre de 2016

Trabajadores y pobres, también en Alemania.

Un buen día, muchos españoles nos llevamos las manos a la cabeza al ser conscientes que había ya muchos trabajadores que padecían pobreza, cuando siempre habíamos pensado que el tener un trabajo te sacaba de ella. La disminución de salarios, la precariedad, la temporalidad y otros factores, habían conseguido que eso sucediera.

Pero hoy, muchos de nosotros nos hemos llevado una sorpresa ante una noticia aparecida en los medios españoles. En el mercado laboral de la rica Alemania, ocurre algo parecido, y ocurre en un país con una renta per cápita de 31.100 euros, una tasa de paro del 6%, y un salario mínimo que para nosotros lo quisiéramos de 1.473 euros.

Resulta que en este supuesto “paraíso” más de un millón de trabajadores tienen que ser subvencionados para llegar a fin de mes. Miles de millones de los contribuyentes se están utilizando en ayudas sociales en vez de invertir en puestos de trabajo que les asegure una existencia decente a las personas.

El mercado laboral alemán está siendo víctima de los “minijobs”, con sus contratos a tiempo parcial y un salario tope de 450 euros.

Cada vez más, estoy llegando a la conclusión de que cuando llegó la crisis, desconozco si de forma premeditada o no, los que dirigen el mundo desde la sombra, es decir, el poder económico mundial, tomo la decisión de que había que cambiar el mercado laboral para así ellos poder obtener mayores beneficios. Por lo visto, no les gustaba o consideraban injusto, el nivel de vida que habían alcanzado las clases medias y trabajadoras. Yo que siempre he despreciado a los llamados “conspiranoicos” empiezo a pensar que algo de razón llevan.

Lo cierto es, que los trabajadores europeos, trabajan igual o más que antes, y por supuesto, perciben un salario menor, además de haber perdido derechos laborales.

Estoy convencido, que quienes conducen a nuestras sociedades por los senderos de la avaricia y de la injusticia, a medio y largo plazo, pueden ver como su estrategia se vuelve contra ellos.

Todo lo que no sea conseguir el equilibrio, es injusto. El empresario debe ganar dinero, pues para eso es el que lo arriesga en una siempre incierta aventura empresarial, pero el trabajador tiene el derecho de percibir un salario digno y suficiente. Esto ahora no le ocurre ya a demasiados trabajadores.




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