jueves, 6 de octubre de 2016

Ciudadanos o la amoralidad política.



De todos es conocido, con qué discurso se abrió paso Ciudadanos en la política catalana y con posterioridad en la política española. Cuando en Cataluña muy pocos combatían al nacionalismo, ellos lo hacían, y lo hacían defendiendo la legalidad constitucional.

Muy lejos ha quedado aquello, pues ahora los de Rivera han renegado de todo aquello que defendían, de aquellas banderas que levantaron en su día y que ahora han abandonado. Y curiosamente lo hacen, cuando tienen 32 escaños en el Congreso de los Diputados y son el principal partido de la oposición en Cataluña.

Ayer en el Parlamento catalán, Puigdemont soltó una inmensa cantidad de falsedades sobre la Educación en Cataluña, y Ciudadanos ni siquiera se atrevió a combatir la inmersión lingüística. El presidente catalán afirmó que “los niños catalanes con dos horas de español a la semana hablan mejor ese idioma que los del resto de España con 25” y la bella Inés Arrimadas se limitó a hablar del trilingüismo que añora.

Pero no es solo eso, la otrora exigencia de Rivera a Rajoy para despolitizar en parte el Poder Judicial, se la acaba de tragar el líder naranja, desde ayer ya solo se limita a solicitar impulsar desde el consenso parlamentario lo que antes exigía con vehemencia. Eso se llama, regenerar solo de pico.

Pero no queda ahí la cosa, Rivera pretende ahora abrir un debate para que las actas, en vez de pertenecer a los parlamentarios, pertenezcan a los partidos. Pretende cambiar el artículo 67.2 para apuntalar la partitocracia en detrimento de la democracia. De todo menos regeneración.

Tampoco se han opuesto en el ayuntamiento de Barcelona a que se multe a los propietarios de viviendas vacías, es decir, tampoco defienden como debieran la propiedad privada.

Y para colmo, han apoyado ese pseudo Acuerdo de Paz en donde Colombia se rendía al narcoterrorismo, por el que sus crímenes quedaban impunes.

Y mientras tanto, en Andalucía siguen de guardaespaldas de la administración autonómica más corrupta de España.

Ciudadanos se ha quedado sin proyecto político que defender, ya solo les queda ese oportunismo del que hacen gala y un líder ávido de protagonismo mediático, es decir, vivo ejemplo de amoralidad política elevada a la enésima potencia.


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