jueves, 27 de octubre de 2016

Denuncia falsa de maltrato.

Ayer fue uno de esos días, en que la sociedad española constató lo abominable que es la actual Ley de Violencia de Género. Una ley que la mayoría absoluta del Partido Popular no se atrevió a derogar y sustituirla por otra que garantizará la igualdad y la justicia.

Ayer, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 5 de Ponferrada (León) competente en materia de eso que llaman “violencia de género” y que no es otra cosa que violencia dentro de la pareja, decretó la puesta en libertad de un hombre de 35 años que permanecía en prisión desde el pasado jueves, después de que su ex pareja le denunciara por secuestro, agresión, y por haber intentado cerrarle la vagina con pegamento. Un caso que causó gran alarma social, pues encima, esta mujer apareció en todos los informativos contando sus demostradas mentiras entre palabras entrecortadas.

Ahora, el juez considera que Vanesa G. de 36 años, simuló dicho secuestro, la acusa de denuncia falsa y simulación de delito, ya que el Juzgado tiene pruebas de que ella compró los elementos utilizados para simular el rapto, extremos ratificados por el TSJCyL. La mujer que la ayudó, ha confesado su participación en los hechos, y hasta su propia abogada ha renunciado indignada a su defensa.

La mujer ahora pillada en sus mentiras, ha conseguido que su ex pareja lleve meses entrando y saliendo de la cárcel, ahora este hombre ha visto como le han destrozado la vida y ha sido estigmatizado ante la sociedad.

Ahora espero, que de la misma forma en que se metío en prisión al hombre inocente por la alarma social creada, a la mujer se la condene a la pena máxima en estos casos, es decir, a dos años, por la alarma social creada.

El lobby feminista no ha tardado en contraatacar afirmando que solo el 0,0015% de las denuncias de maltrato se han demostrado falsas. Quisiera recordar que todos los jueces y fiscales que se han atrevido a facilitar cifras distintas han sido laminados por este importante grupo de presión, apoyado incondicionalmente por los medios de comunicación y los partidos de izquierda.

De todos es conocido, que las militantes feministas que ejercen como abogadas, aconsejan la denuncia falsa a la mujer inmersa en un proceso de separación o divorcio para así conseguirlo todo, aún a costa de destrozarle la vida al hombre de turno, evidentemente, muchas de esas mujeres no acceden  a hacerlo y son fieles a sus principios, pero otras muchas si lo hacen.

El feminismo militante es igual de pernicioso para la sociedad que el machismo, ya que ninguno de los dos busca la igualdad, ni por supuesto la justicia. Y lo dice alguien, que considera que el hombre que maltrata a su mujer es mucho menos hombre y merece ser castigado con dureza, al igual, que la mujer que maltrata psicológicamente a su pareja y que demuestra su pobre catadura moral.

Afortunadamente, en mi entorno familiar no se ha dado nunca un caso de maltrato, pero tengo amigos y conocidos, que se han visto o se ven obligados, a entrar en su casa con la grabadora activa en su bolsillo, incluso conozco a alguno que presos de la paranoia, se niegan a subir en un ascensor con un solo acompañante si es mujer.

Esto fue lo que consiguió el inefable Zapatero, trasladar ese  “guerracivilismo” que tanto le gustaba a la relación íntima entre muchos españoles y españolas.




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