miércoles, 26 de octubre de 2016

El lunes empieza lo peor.



Tras 300 días de interinidad y bloqueo, todo parece indicar, que el próximo lunes España tendrá por fin un Gobierno, lo que no sabemos es si ese Gobierno podrá gobernar.

Para ser investido, Mariano Rajoy cuenta con el apoyo de Ciudadanos, Coalición Canaria, y con la abstención de no se sabe cuántos diputados del PSOE no rebeldes. El lunes jurará su cargo ante el Rey y dará a conocer los nombres de los ministros.

A partir de ese momento empezará la agonía de un Gobierno, no ya en funciones, pero posiblemente boicoteado por los demás grupos desde su inconfesable deseo de que el Partido Popular fracase, y que por lo tanto, salgamos perjudicados todos los ciudadanos.

Incluso mi admirado Javier Fernández, ante la guerra interna de su partido se ha visto obligado a decir algo que nos debería preocupar mucho a los españoles, su partido se abstiene para permitir la investidura, pero con rotundidad afirmó también que no apoyará los PGE, sin los cuales España no puede volver a funcionar a pleno rendimiento. Es decir, toda la izquierda ya admite que no ayudará a la estabilidad, algo muy preocupante.

Todo parece indicar, que habrá cisma en el seno del grupo parlamentario socialista, sobre todo por la rebeldía del PSC, acción que debería finalizar en la ruptura definitiva con los de Iceta, y que por lo tanto, el PSOE vuelva a estar presente con sus siglas nacionales en la política catalana.

De Podemos no se puede esperar nada, solo un discurso cada vez más radical, su colaborar en todo lo que pueda para que el PSOE reviente y promover disturbios callejeros. 

Me sorprende que a estas alturas, tanto desde el PP como desde los demás partidos, se quiera abrir el asunto de la modificación de la Constitución, algo que necesitaría lo que ahora no hay ni por asomo, alto consenso político y mucha estabilidad. Si la Carta Magna se toca, es para que después de la modificación haya más España, y no menos como quiere la rama podemita del PSOE, populistas, comunistas e independentistas.

Rajoy y su Gobierno, deben tener informada a la ciudadanía de todas las zancadillas que les pongan el resto de grupos parlamentarios para impedir que este país funcione, pues entendiendo que estamos ante una legislatura probablemente corta, los españoles debemos estar informados de las maniobras de quienes solo buscan el asalto del poder.



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