lunes, 17 de octubre de 2016

El PSOE es una bomba de relojería.



No es cierto que el PSOE esté dividido entre los que quieren abstenerse para hacer posible la investidura de Mariano Rajoy, y los que se han encastillado en el NO al líder popular. El PSOE está como está por algo que tiene mucha más enjundia, y que no es otra cosa, que seguir la deriva que comenzó Zapatero y siguió Sánchez, es decir, posicionarse en la izquierda radical, frentista y pro nacionalistas, o por el contrario, seguir siendo lo que siempre fueron, un partido constitucionalista, socialdemócrata y posibilista.

Es evidente, que los episodios traumáticos por los que pasa el PSOE, van a dejar huella, pues están dejando profundas heridas. Existe un enfrentamiento feroz entre sus famosas dos almas. Los dos últimos secretarios generales han envenenado y radicalizado a su militancia, y ahora, la Gestora, encabezada por mi admirado Javier Fernández, trata de evitar que se consume el cisma.

Y es que lo tienen muy difícil los socialistas, si el próximo Comité Federal intenta imponer la disciplina de voto, todo parece indicar que no lo va a conseguir, y el partido podría partirse en dos; si optan por eso que llaman “abstención técnica”, es decir, que solo once diputados se abstengan o se indispongan al unísono y abandonen el hemiciclo, sería protagonizar un espectáculo bochornoso que dejaría al partido en el limbo de la indefinición y dejaría la crisis abierta.

La única solución que veo, y que creo no la ha planteado nadie, es la de dar libertad de voto. De esa manera, Rajoy se investiría y nadie votaría contra su conciencia, y ya habría después tiempo para intentar reconducir el problema, y el problema, lo que destruye al PSOE no es la posible abstención ante Rajoy, sino ante el nacionalismo.

Esa manida excusa para votar NO a Rajoy, de que lo hacen por ser el PP un partido corrupto, cada vez que la oigo me dan nauseas, pues desde la Transición, tanto en número de casos como en dinero sustraído es el PSOE con diferencia el rey de la corrupción, algo que está probado documentalmente. Hablamos de dos partidos que se parecen en muchas cosas, el representante del PP en el caso Gürtel pidió la nulidad por supuestas ilegalidades en el proceso, para así librar a su partido. También la Junta de Andalucía acaba de pedir el archivo de la causa del caso ERE contra Griñán, Chaves y 24 ex altos cargos, porque según ellos no se cometió delito. Claramente, ambos partidos buscan consagrar la impunidad. En eso son idénticos, y además demuestran su nula intención regeneracionista.



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