jueves, 13 de octubre de 2016

Esa “sicaria” con toga llamada, María Núñez.



Tras conocerse el auto por el que la juez, María Núñez Bolaños, archivaba la pieza política de la macrocausa por el fraude en las ayudas a los cursos de formación para desempleados, queda meridianamente claro porqué fue ella precisamente la que sustituyó a su eminente antecesora, la juez Mercedes Alaya.

La magistrada titular del Juzgado de Instrucción nº 6 de Sevilla, ha demostrado sobradamente que es el instrumento del régimen socialista andaluz destinada por encargo a desactivar todo el caso que con tanta, dedicación y valentía frente a las presiones, sacó adelante su antecesora, y proporcionarle así impunidad a esa mayoría de destacados socialistas que coparon buena parte de las subvenciones para la formación de desempleados.

Cuarenta y cinco empresas vinculadas al entorno andaluz, recibieron más de cien millones de euros en ayudas a la formación en apenas tres años, y muchas de ellas cobraron y ni siquiera los impartieron. Este hecho, a la Sra. Jueza, por lo visto, no le parece ni siquiera sospechoso.

En cualquier país de nuestro entorno, sería imposible que esto sucediera, pero si fuese así, al ver el trabajo sucio que realiza esta jueza, sería apartada de inmediato de la carrera judicial.

Tras facilitarle la oposición la larga lista de socialistas beneficiados por las subvenciones, esta señora considera normal que más de 100 millones de euros hayan ido a parar a los bolsillos de ex consejeros, parientes de miembros de la cúpula del PSOE andaluz, delegados de la Junta de Andalucía, ex parlamentarios socialistas, vicepresidentes de diputaciones, alcaldes socialistas, y resto de miembros de esa tela de araña que tiene tejida el PSOE en Andalucía desde hace décadas.

Nunca desde la Transición se vio de manera tan descarada, que un juez, en vez de tratar de impartir justicia, se dedique a lo contrario, a librar de la acción de la Justicia a los delincuentes, a proporcionarles impunidad a los peones de la administración autonómica más corrupta de España.

En estas líneas, expreso una opinión que coincide con la de una parte importante de la ciudadanía andaluza en particular, y española en general. Utilizo mi derecho a la libertad de expresión desde mi conocida independencia, abochornado por el comportamiento sectario de esta señora, que sin lugar a dudas, no merece ser titular de ningún juzgado.



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