domingo, 16 de octubre de 2016

La mentira de la normalidad vasco-navarra.

Cuantos años llevan ya diciéndonos, que ETA ya no actúa y que hay absoluta normalidad en las calles de las poblaciones del País Vasco y de Navarra. Ayer tuvimos una buena prueba de lo que entienden allí por normalidad.

En la localidad navarra de Alsasua, un teniente y un sargento de la Guardia Civil de paisano, y acompañados de sus respectivas parejas, disfrutaban de la noche del sábado en un bar de la localidad, cuando una jauría de jóvenes proetarras los identificó y decidió esperarlos a que salieran del establecimiento.
Al salir fueron agredidos con tal brutalidad, que los cuatro fueron llevados a un hospital teniendo uno de ellos que someterse a una intervención quirúrgica.

Con posterioridad, todos han condenado la brutal agresión a excepción de los de siempre, esos que son los auténticos dueños de las calles de esas dos CCAA españolas.

No es la primera vez que ocurre, pues los actos vandálicos de eso que llaman “el entorno abertzale” son muy frecuentes contra los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

Allí, los únicos que están seguros son los nacionalistas, los independentistas y los mudos, si te sientes español y lo dices, sigues estando en la diana, eso sí, si antes te mataban ahora tienen el detalle de solo pegarte una paliza y mandarte al hospital.

Es lógico que estén envalentonados, se les permite concurrir a las elecciones sin condenar el terrorismo, están en las instituciones, gobiernan municipios y manejan grandes presupuestos, y encima, imponen el terror en las calles, están mejor que quieren, están consiguiendo lentamente, poco a poco, todos sus objetivos ¿para qué van a matar?


Y mientras tanto, los que desde el Gobierno de España tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes, haciendo dejación de funciones, lo permiten, así nos va.


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