domingo, 30 de octubre de 2016

Por un día, me sentí del PSOE.

Tras lo ocurrido ayer, tanto por la mañana, como en el Debate de Investidura de por la tarde, esta reflexión podría llevar varios títulos, y seguro, que todos ellos reflejarían cosas que sucedieron. Podría titularse “Rajoy Presidente” o también “Sánchez quiere morir matando, al PSOE”. Pero he elegido este, por solidaridad con todos esos socialistas de buena fe que ayer se sintieron insultados y maltratados.

Pedro Sánchez no se siente satisfecho con el daño que ya le ha hecho a su partido, y ahora tras dimitir, amenaza con trabajar sin descanso  para lo que él llama “recuperarlo y refundarlo”. Tras entregar su acta de diputado va a perder mucha visibilidad y pienso le va a ser muy difícil llegar con garantías a disputar de nuevo la secretaría general. Pedro Sánchez llegaría como el candidato de Podemos a la secretaría general del PSOE, como el liquidador de un proyecto histórico, confío en que “los socialistas de verdad” se lo impidan.

Mariano Rajoy ya es presidente. Si el miércoles ofreció su cara más tolerante, ayer volvió más a sus orígenes y marcó unas líneas rojas que no está dispuesto a sobrepasar, consciente sin duda de que tiene cogida la sartén por el mango. Rajoy dispone de una minoría muy reforzada, pues si no le permiten gobernar puede zanjar la Legislatura y llamar de nuevo a elecciones a partir de mayo, algo que para los demás podría ser catastrófico viendo cómo está el patio.

Los de Podemos, y sobre todo, ese joven degenerado que destila tanto odio, llamado Rufián (ERC), se dedicaron a insultar a los socialistas, pero no los insultaron por eso de   que ya no son ni socialistas ni obreros, precisamente los insultaron porque en su mayoría siguen siendo españoles. Los graves insultos contra Susana Díaz, tanto dentro del Congreso como en el rotundo fracaso de ese “Rodea el Congreso” que solo fue capaz de congregar apenas a cuatro mil radicales, fueron proferidos única y exclusivamente por su demostrada españolidad. Por cierto, Podemos ya ha perdido hasta la capacidad de convocatoria, ojo al dato.

Pedro Sánchez es el auténtico caballo de Troya de Podemos dentro el PSOE, la supervivencia del partido depende exclusivamente de que sus actuales dirigentes sean capaces, de expulsar a los rebeldes invitándoles a que se integren en Podemos o en los partidos independentistas, de romper relaciones con el PSC y presentarse con sus siglas en todo el territorio nacional, y por supuesto, volver a la senda perdida de la moderación, la socialdemocracia y la Constitución.

Si de mí dependiera, al video de la intervención del pérfido Rufián (ERC) le haría muchas copias y las enviaría a todos los gobiernos del mundo, y a todos los organismos internacionales, para que así vieran cual es la verdadera cara del separatismo catalán, una cara incompatible con una sociedad democrática y con el siglo en que nos ha tocado vivir.


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