viernes, 11 de noviembre de 2016

Doñana corre serio peligro.

Reconozco, que en todo lo referente al Parque Nacional de Doñana tengo una sensibilidad especial, pues soy uno de esos afortunados que durante seis meses al año paseo cada fin de semana por sus vírgenes playas. Doñana no es solo un Parque Nacional, es además, Reserva de la Biosfera y Patrimonio se la Humanidad.

Durante las últimas décadas, Doñana está sufriendo mucha presión, pues la agricultura intensiva necesita mucha agua, se han tolerado demasiados pozos ilegales, y el subsuelo del Parque lo sufre, sus humedales están cada vez más amenazados. Podemos afirmar, que la complicidad y la permisividad de las administraciones, están poniendo en serio peligro la continuidad del Parque, porque cada vez con menos agua la sostenibilidad del frágil ecosistema del Parque se hace inviable.

Ahora, un gran peligro acecha Doñana, quieren cometer la barbaridad de construir un almacén de gas en el subsuelo de Doñana, algo que junto a las prospecciones marinas de la zona ponen en peligro al parque y a todas las poblaciones de la zona limítrofe entre Cádiz y Huelva.

Ya no hablamos solo de mareas negras, hablamos también de los riesgos sísmicos que conllevan estas actividades, consecuencias que señalan los científicos en general y los geólogos en particular. En una zona ya propensa, no se puede inyectar gas en su subsuelo ni utilizar la técnica de prospección denominada “fracking”.

Pero claro está, a las multinacionales petroquímicas y gasísticas, estos riesgos les importa un comino, ellos solo quieren multiplicar sus beneficios, con la complicidad de unos dirigentes políticos que desde las instituciones gestionan contra el interés general de España y de los ciudadanos españoles.

Creo que ya ha llegado la hora de exigir medidas que protejan y blinden el Parque Nacional de Doñana ante las actuales y futuras amenazas de quienes solo ven el Parque como motivo de negocio.




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