miércoles, 30 de noviembre de 2016

El papelón de D. Juan Carlos en Cuba.



Cuando uno acude al funeral de un dictador sanguinario, tiene que saber que va a pasar unas horas en compañía de gente muy poco recomendable, y eso es lo que le ha ocurrido a nuestro Rey Emérito.

El funeral de Fidel Castro ha tenido una escasa participación de mandatarios de alto nivel. Los países serios, las democracias occidentales, no han querido legitimar a quien durante tanto tiempo causó tanto dolor a su pueblo. Solo Francia ha enviado a su ministra de Medio Ambiente, Segolene Royal, el resto de los países europeos lo hicieron con figuras diplomáticas de menor importancia.

Vladimir Putin, tampoco ha asistido, destacando las ausencias de EEUU, Chile, Brasil y Argentina.

Es evidente, que nuestro Gobierno se ha equivocado enviando a tan alta representación a este funeral, pues tener que codearse con conocidos dictadores sin escrúpulos y hasta probados genocidas, no lo justifica ni siquiera por intentar mantener las relaciones comerciales, sobre todo en el campo del Turismo, con un país que en realidad vive del narcotráfico y de la prostitución.

D. Juan Carlos tuvo al lado al venezolano Nicolás Maduro, al boliviano Evo Morales, al ecuatoriano Rafael Correa, y al nicaragüense Daniel Ortega, todos ellos destacados dirigentes del ALBA, Alianza Bolivariana para los Pueblos de América, además de la representación africana encabezada por los dictadores Robert Mugabe de Zimbawe y  Teodoro Obiang de Guinea Ecuatorial, y otros muchos impresentables.

Como es lógico, también asistió una representación podemita y otra de las CUP, seguro que para rendir homenaje a quien pudo llevar a efecto las políticas que ellos proponen.

Lo cierto es, que España no puede llevar a su Rey Emérito a rendir honores al cadáver de alguien que ha muerto sin pagar por sus crímenes, y encima, rodeado de lo más florido de la maldad internacional. Si a ese funeral llega a asistir la libertad hecha persona, seguro que no sale viva de allí.



2 comentarios:

  1. Desde luego la valía del Rey está fuera de toda duda, la cuestión está en saber si España debe estar tan altamente representada en un acto como el de ayer en la Habana, no hay que ser un experto en política exterior para saber que sería un acto de aclamación a una "revolucion" caducada y que justifica una ideología populista que lleva años ocupando Sudamerica y ahora pretende hacerse con España. Torpeza diplomática española

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar