viernes, 4 de noviembre de 2016

El PSOE comienza su necesaria purga.

La Gestora del PSOE ya ha comenzado a realizar la limpieza interna del partido, convencida de que hasta que no neutralice a los elementos tóxicos que siguen al dimitido Pedro Sánchez, será prácticamente imposible pacificar y refundar el partido.

Los diputados socialistas que se mantuvieron en el “no a Rajoy” recibirán su merecido castigo. El PSOE les ha abierto un expediente que acabará en sanción económica y, además, habrá cambios en el Grupo Parlamentario que afectan a aquellos que se saltaron la disciplina de voto.

Margarita Robles, ex secretaria de Estado de Justicia, ha sido castigada apartándola del cargo de presidenta de la Comisión de Justicia en el Congreso.

Otra de las apuestas personales de Pedro Sánchez, la militar Zaida Cantera, también perderá importancia dentro del Grupo Parlamentario, siendo relevada en la portavocía de la Comisión de Defensa.

Meritxel Batet, uno de los miembros fuertes de la dirección del Grupo Parlamentario con Sánchez, será represaliada. Batet, como el resto de los diputados del PSC, se saltó la disciplina de voto. Una actitud que, como a la balear Sofía Hernanz, le va a costar su puesto en la actual dirección del Grupo.
La también diputada socialista Susana Sumelzo ha sido relevada como coordinadora del grupo de parlamentarios aragoneses en Madrid.

El PSOE argumenta que ninguno de ellos puede conservar sus puestos, ya que no representan el sentir mayoritario del partido ni de la bancada socialista.


El PSOE ha entendido perfectamente que la prioridad era “despodemizarse”, condición necesaria para reconducir al partido hacia la senda de la socialdemocracia, el constitucionalismo y la moderación. Una vez finalizado este proceso, habrá tiempo de convocar ese Congreso por el que tantas prisas tiene Pedro Sánchez, consciente de que sin ser diputado está perdiendo ese protagonismo que hace que su luz se apague inexorablemente.


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