domingo, 25 de diciembre de 2016

Andalucía: La Junta les roba a los herederos.

Andalucía tiene el impuesto de sucesiones más alto de España, lo que provoca, que las renuncias de herencias batan records año tras año. Lo que el gobierno socialista de la Junta de Andalucía hace en este campo, es simplemente confiscar, robarle a los más débiles lo poco que han amasado sus padres durante toda su vida. La ciudadanía andaluza debería movilizarse y obligar a eliminar este justo impuesto.

Desde enero a septiembre de 2015, hubo 4.993 renuncias a recibir bienes de un familiar fallecido en Andalucía. Se repudiaron 3.507 herencias más que en los nueve primeros meses de 2010, lo que representa un incremento del 236 por ciento.

Existe una relación directa entre el número de actos de renuncia y la factura del impuesto de sucesiones, un tributo que gestionan las CCAA, y las plusvalías, que corresponden a los ayuntamientos.

Hay entre un 30 y 40 por ciento más de renuncias en las regiones donde el impuesto es más alto. En Madrid, que tiene una exención del 99% para herencias de los padres a sus hijos, las renuncias crecieron un 134 por ciento, frente al 236 por ciento más registrado en Andalucía entre los nueve primeros meses de 2010 y el mismo periodo de 2015. Y es que en Andalucía, heredar puede ser hasta cien veces más caro que en Madrid.

En Andalucía está exento de pagar este tributo un hijo, cónyuge o padre cuando el valor de los bienes que recibe, después de aplicar las reducciones (base imponible), no supera los 175.000 euros. Pero si la tasación del inmueble es de sólo un euro más, 175.001 euros, entonces deberá pasar por la caja de la Consejería de Hacienda y abonarle en torno a 21.900 euros. Un auténtico robo.

Las comparaciones, en algunos casos, resultan odiosas. Un hijo soltero mayor de 21 años que hereda de su padre bienes estimados en 800.000 euros, de los cuales 200.000 corresponden al valor de la vivienda de su progenitor, debe pagarle a la Consejería de Hacienda 164.049 euros en Andalucía, cien veces más de lo que abonaría si viviera en Madrid (1.586 euros), que es la comunidad con la tributación más reducida.

La fría estadística no tiene vuelta de hoja y desarma la versión oficial del Gobierno andaluz, que desvincula el incremento de herencias repudiadas de la alta tributación que soportan en Andalucía. Los rechazos suben año a año y todavía no han tocado techo. Si entre enero y septiembre de 2014, el número de renuncias era de 4.313. En el mismo periodo de 2015 hubo 680 actos más.







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