jueves, 29 de diciembre de 2016

Cada vez más y diferentes impuestos.

Las Autonomías han convertido España en el país de la Unión Europea más descentralizado en cuanto a capacidad normativa en materia fiscal.

En nuestro país existen casi 100 gravámenes diferentes, cifra que nos da de sumar los impuestos del Estado y los de las distintas CCAA. Incluso ya se tiene previsto aumentar su número con la creación de la nueva figura que grava las bebidas, azucaradas y carbonatadas, y otro gravamen medioambiental.

Todos conocemos el IRPF, el IVA o el Impuesto de Sociedades, pero la mayoría de los demás son completamente desconocidos para la mayoría de los ciudadanos y forman parte de una maraña  destinada principalmente a sacar el dinero a los ciudadanos para que quienes dirigen las taifas puedan tener alimentados sus chiringuitos clientelares.

Incluso a estos impuestos, estatales o autonómicos, habría que sumarles también, las diferentes tasas de los ayuntamientos y determinadas contribuciones especiales.

Lo cierto es, que esta disparidad normativa lo único que genera es inseguridad jurídica a los administrados, y por supuesto, constituye un gran freno a cualquier compañía de fuera que pretenda instalarse en toda nuestra geografía, pues para ellos es un auténtico lío adaptarse a normativas distintas dependiendo en que CCAA estén haciendo el trámite.

La organización territorial que nos dimos allá por 1978, ha significado un rotundo fracaso, un gran freno para nuestro progreso y bienestar, pero ningún político se atreve a reconocerlo y rectificar, pues hacerlo y acabar con las Autonomías significaría para ellos, perder las áreas de poder que controlan en las diferentes taifas, y sobre todo, dejar sin pienso a esos pesebres con cuyos votos son “cabezas de ratón”. Siempre he tenido claro, que es mejor ser “cola de león” y que el león sea España.





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