lunes, 5 de diciembre de 2016

Constitución: Cuando lo imposible es letal.

Los que mediante una reforma constitucional pretenden darle la estocada de muerte a nuestra Nación, dan una serie de razones para hacerla, que si las analizamos, vemos que carecen de toda lógica.

Los que te hablan de que hay que resolver el “problema territorial”, obvian que este país no tiene ningún problema territorial, que tiene simplemente un problema secesionista. Y esos mismos te dicen que es una locura aplicar el necesario Art. 155, artículo de nuestra Constitución que contempla la intervención política y administrativa de una comunidad cuyos dirigentes institucionales se declaran en rebeldía.

Y los mismos, intentan colar la reforma mediante la famosa frase “hay que buscar un nuevo encaje para Cataluña”, y ahí se descubren, todo lo demás ha sido paja, la verdadera finalidad de esa reforma constitucional que pretenden es el dar satisfacción al nacionalismo catalán, ¿y sabéis eso lo que significaría? Simplemente premiar la deslealtad y las afrentas, a la ley y a la libertad. El nacionalismo catalán tiene “reivindicatitis” crónica e incurable, una enfermedad totalmente incompatible con la satisfacción por algo que le ofrezcan o le den. Los sediciosos estos, no buscan ningún encaje en la Constitución española, simplemente buscan salirse de esta, realidad y destino común, llamado España, patria común de todos los españoles.

No se nos puede pedir que se sigan haciendo más gestos en favor de la lengua e identidad catalana, pues al nacionalismo catalán se le ha permitido durante más de tres décadas aplicar el totalitarismo hegemónico, en lo político, mediático y cultural, vulnerando los derechos y las libertades de la mayoría de los ciudadanos de su comunidad, abandonados totalmente por el Estado.

Y cuando te hablan de cambiar el “injusto” modelo de financiación, echemos a temblar, le deben 40.000 millones al FLA, es decir, a todos nosotros, siguen gestionando mal y financiando su loco proceso independentista, y encima son insolidarios con las CCAA más pobres.

Resumiendo, ni una sola razón justifica reformar la Constitución para contentar a quienes jamás se sentirán satisfechos. La solución es clara, Art. 155 y suprimir la autonomía durante 40 años, los años necesarios para desintoxicar a la sociedad catalana del veneno independentista inoculado a base de afrentas imaginarias, y de invenciones y tergiversaciones de la Historia.




No hay comentarios:

Publicar un comentario