viernes, 2 de diciembre de 2016

Constitución: Reformar solo si es para unir.

Cuando nuestra Constitución cumple dentro de cuatro días, 38 años. Una Carta Magna que nos ha dado el mayor periodo de estabilidad política y bienestar económico de nuestra historia como Nación, pese a establecer como organización territorial ese cáncer llamado “Estado Autonómico”. El PSOE acaba de imponer al Partido Popular debatir su reforma.

En 1978, todos los partidos fueron capaces de renunciar a muchas cosas para pactar y sacar adelante esta máxima regla de convivencia para todos.

La Constitución sigue sirviendo, sigue siendo un marco de convivencia válido, lo que hay que hacer es cumplirla y hacerla cumplir. Pese a ello, es necesaria la cirugía constitucional, hacer cambios encaminados a mejorarla, unos cambios que supongan mas España, y no como otros pretenden, realizar unos cambios que de hecho, la dinamiten, y la coloquen al borde del precipicio previo al suicidio.

El resultado final de esa operación quirúrgica es el de garantizar la igualdad de todos los ciudadanos españoles, eliminando de entrada los anacrónicos privilegios históricos, vascos y navarros.

Hay artículos de nuestra Constitución que deben ser innegociables en caso de reforma, los relativos a la unidad de la nación española, a la soberanía del pueblo español, a la obligación de todos los poderes públicos y los ciudadanos, de acatar y cumplir, las leyes y sus sentencias judiciales, entre otros muchos.

La situación catalana ha sido, sin lugar a duda, el principal detonante de estas prisas reformistas del PSOE, quien opta por el federalismo, creyendo que así, los antes nacionalistas y ahora independentistas catalanes, se sentirían cómodos. Craso error el suyo.

En un Parlamento más fragmentado que nunca, y sin mayorías, es lógico pensar que para iniciar una reforma constitucional tendría que haber entre las diferentes fuerzas políticas, un acuerdo básico de mínimos, ya que sin él se emprendería un arriesgado viaje sin conocer a donde queremos llegar y no habría acuerdo posible.

La Constitución es el principal arma que tiene una nación democrática para hacer frente a sus enemigos, internos y externos, si se ve que tiene carencias o disfunciones que impiden hacer frente y derrotar al enemigo interno, debería reformarse de inmediato para que esa nación disfrutara de más fortaleza y unidad.


Dejémonos de historias, la reforma de nuestra Constitución solo se justifica si es para fortalecer los mecanismos de cohesión constitucional y la de unir a los ciudadanos españoles. Algo que nada tiene que ver con las perversas intenciones de quienes están a la izquierda de la socialdemocracia.


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