domingo, 4 de diciembre de 2016

La globalización nos va a destruir.

Para las clases medias y trabajadoras europeas, la llamada globalización se ha convertido en un azote, en un jinete del apocalipsis que amenaza con destruir a la primera, y en darle pasaporte a la miseria a la segunda.

A la ciudadanía europea se le  envía el mensaje, de que la globalización es positiva, cuando en realidad lo que nos puede hacer es que retrocedamos en la historia y acabemos con ese Estado del Bienestar que tanto nos ha costado conseguir.

Con la globalización, los únicos que salen ganando son, los ricos de los países del primer mundo, que se hacen más ricos, y los ricos de los países del tercer mundo junto a sus trabajadores nacionales, pues de no tener nada pasan a ser mano de obra que percibe salarios de miseria pero que al menos pueden alimentar a sus hijos.

Los empresarios del primer mundo que deciden deslocalizar sus empresas, son unos auténticos antipatriotas a los que solo les interesa ser más ricos, aún a costa de dejar en el paro a muchos de sus compatriotas e impedir que la juventud preparada pueda incorporarse al mercado laboral.

El único arma que nos queda frente a lo que está pasando es ese denigrado para muchos “proteccionismo”, así, a todo el que deslocalice su empresa se le debe imponer fuertes aranceles a sus productos si pretende venderlos en su país, en el país al que con su decisión de irse le ha causado tanto daño. Trump lo prometió y le votaron.

Me sorprende cuando se compara en  este país a Zara y a Mercadona, Amancio Ortega fabrica en el tercer mundo, pagando a sus obreros salarios de hambre, y vende aquí barato, por el contrario, los Roig le pagan a sus trabajadores más que la media de su sector y crean constantemente puestos de trabajo, yo admiro a Mercadona y detesto a la Zara de turno.

Muy pronto hay elecciones en Italia, Francia y Alemania, casi el 50% del PIB de la Unión Europea está en juego, no faltan quienes nos advierten del peligro de eso que llaman partidos populistas de derechas, partidos que saliéndose de lo políticamente correcto hablan claro sobre este y otros temas. Es como si los europeos se hubieran dado cuenta de que los partidos tradicionales les ocultan los peligros que les acechan y no les hablan de los problemas que realmente  son prioritarios para ellos.






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