miércoles, 25 de enero de 2017

Continúa el esperpento político y judicial.



Ayer ocurrieron nuevos casos que alimentan el esperpento en que se ha convertido nuestra actualidad. Ayer, dos podemitas y un juez, dejaron patente el ambiente infecto en el que se mueven unos y otros, un ambiente que refleja la podredumbre de nuestro sistema.

El podemita Echenique, fue entrevistado en una cadena de TV y nos demostró que tiene “un morro que se lo pisa”, cuesta trabajo entender como semejante jeta ha conseguido llegar a los cargos que tiene. Ayer nos dijo, que una medida que había tomado Trump era claramente para beneficiar a los ricos, y al ser advertido por la conductora del programa que Podemos quería hacer lo mismo, respondió que sí pero que ellos lo hacían para beneficiar a los pobres, es decir, trató de convencernos de que si lo hace Trump es malo, pero que si lo mismo lo hace Podemos es bueno, patético. Este argentino es un cara dura que merecía ser devuelto por paquete express a su Argentina natal.

Otro podemita se cubrió ayer también de gloria, Pedro Santisteve, alcalde de Zaragoza, famoso por pagar sus botes de gomina con dinero público, se destapó con unas declaraciones también a mi entender bastante patéticas, afirmó que “hay que dejar de educar a los oficiales de la Academia Militar en la ideología militarista” y se quedó tan pancho. En este país hay más gilipuertas que botellines de cerveza.

Y termino con lo más indignante, el juez de la Audiencia Nacional, José de la Mata, vuelve a hacer un gran favor al clan Pujol y rechaza realizar una redada propuesta por la Udef para investigar los negocios multimillonarios del clan en África. Y lo hizo, con el peregrino argumento de que no tenía claro el origen de la información, ya que sospecha que la Policía se basa en pruebas procedentes de un “hackeo”. Este “prenda” con toga, defiende hasta sus últimas circunstancias las garantías de los malos, y en cambio, con su actitud, permite que unos golfos, que unos corruptos, que unos delincuentes, posiblemente, los mayores ladrones de este país, sigan en libertad y haciendo negocios moviendo el dinero público que antes nos habían robado.

La Policía debe de estar hasta el gorro de ver como este “sicario con toga” impide que fructifique el duro trabajo realizado por ellos, y los golfos de los Pujol siguen paseándose por nuestras calles gozando de una absoluta impunidad, y todo ello gracias a quienes teniendo la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes, hacen dejación de sus obligaciones.


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