domingo, 22 de enero de 2017

Cuestionan a Trump y a la democracia.



Durante el proceso electoral norteamericano se produjo a nivel interno y externo la mayor campaña global que jamás se re ha realizado contra un candidato a presidir un país, en este caso, el país más poderoso del planeta. Incluso, una vez proclamado ganador y tomado posesión del cargo, dicha campaña no cesa.

Ya es hora, de que los ciudadanos del mundo reflexionemos y entendamos porqué está sucediendo esto.

Desde siempre, los candidatos norteamericanos recibían donaciones para poder llevar a efecto su campaña, primero para ser los nominados de su partido y luego para aspirar a conseguir ser el inquilino de la Casa Blanca. Una vez conseguida la presidencia, el presidente les devolvía con creces lo recibido legislando a favor de las grandes corporaciones y empresas, y por lo tanto, no haciéndolo en muchas ocasiones con la vista puesta en el interés general del pueblo norteamericano.

Con Donald Trump, esto ha sido diferente, pues con su propio dinero se ha costeado gran parte de su campaña, y encima, su gobierno es de empresarios no políticos, es decir, con él el poder financiero internacional ya no dispone de un presidente títere, como lo fue Obama y muchos de sus antecesores, de las grandes corporaciones.

Independientemente de que Trump pueda haber sacado menos votos totales que Clinton, según la Ley Electoral de EEUU, él ha ganado, y con esa misma ley muchos fueron, elegidos y nunca cuestionados. Calificar a Donald Trump como presidente ilegítimo es hacer una enmienda a la totalidad a la democracia, es cuestionarla cuando no gana el que a ti te gusta.

No defiendo a Trump, defiendo la legalidad y el sistema democrático norteamericano. No voy yo a ser quien discuta sobre las carencias y defectos del nuevo presidente, que es seguro que las tiene, pero si como dice, toma sus decisiones pensando siempre en el pueblo norteamericano, seguro que al final se tendrá que reconocer su gestión.

Las manifestaciones “inducidas” que se produjeron ayer contra Trump, muchas de ellas con enmascarados martillo en mano que se dedicaban a romper escaparates,  lo único que demuestran es que parte del pueblo norteamericano no es tan maduro democráticamente como se pensaba, pues cuestionan al sistema, la democracia que ha hecho grande a su país.


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