jueves, 5 de enero de 2017

El proteccionismo lógico de Trump.



Tengo que reconocer que estoy perplejo, pues comprobar que a pocas fechas de que Donald Trump sea proclamado oficialmente presidente, continúa la campaña global contra su persona y las políticas que piensa llevar a cabo, me hace pensar.

Si Trump ganó las elecciones de EEUU, fue simplemente porque convenció a los estadounidenses de que él sí defendería sus intereses, ya que todos ellos sabían que Obama no defendía exactamente eso.

Trump tildó  en su día de vergüenza que las compañías clave del tejido industrial de EEUU decidieran deslocalizarse y llevarse el empleo fuera del país. Ahora Ford Motor acaba de anunciar la cancelación de una inversión de 1.600 millones de dólares destinados a una planta de fabricación en Méjico, y ha completado el anuncio anunciando que va a destinar 700 millones de dólares a expandir la producción de coches eléctricos en Michigan. Está claro, que Trump pretende que los cinco millones de puestos de trabajo perdidos los recuperen los trabajadores de su país, sus compatriotas.

No cabe la menor duda de que Trump va a gobernar para los suyos, y por ello le están llamando de todo. Llamarle ultraproteccionista y decir que su política provocará severos efectos en la economía mundial, me parece carente de toda lógica. A él lo han elegido para mejorar la vida del pueblo norteamericano y no para trabajar en pos de esa economía globalizada donde las grandes corporaciones se lo llevan casi todo.

Todos los tratados comerciales que firmó Obama, perjudicaban a los trabajadores norteamericanos y, a sus pequeñas y medias empresas. Obama solo benefició a las grandes corporaciones, esas que gastan millonadas anualmente para que los terrícolas nos creamos las bondades de la globalización. La misión de un gobernante, aunque lo sea de la primera potencia mundial, es beneficiar a sus nacionales, y eso precisamente es lo que tratan de que no tengamos claro.

Que nadie vaya a pensar, que la figura de Trump me entusiasma, ni mucho menos, pero tenemos que ser lo suficientemente lúcidos para apreciar sus posibles aciertos.

No hace falta que os diga, que al mundo lo controlan los poderosos, y todo parece indicar que con Trump les ha crecido un grano en el culo. Por ese solo hecho empieza a caerme hasta simpático.





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