martes, 24 de enero de 2017

Siento vergüenza de los políticos.

El español ha desaparecido entre las opciones de idioma de la página web de la Casa Blanca. Pese a que el portavoz de la residencia del presidente Trump ha asegurado, que están trabajando en reconstruir la web, nuestros partidos parlamentarios han montado en cólera, no porque les importe nuestra lengua, simplemente porque quieren atizarle al nuevo presidente norteamericano. Lo lógico sería esperar a ver si la versión oficial es cierta.

Esos mismos partidos que claman al cielo por lo que ocurre en la web de la Casa Blanca, son los mismos que por omisión (Gobierno) o por acción (Oposición), llevan años callados como putas cuando en territorio español, Cataluña, País Vasco, Baleares o Galicia, se impide utilizar nuestro idioma común, y por lo tanto se pisotean los derechos y las libertades de nuestros compatriotas que desean hacerlo.

A modo de ejemplo, en Cataluña nuestro Gobierno es incapaz, de cumplir y hacer cumplir las leyes, incluso es incapaz de hacer cumplir las sentencias en materia lingüística, y ahora, como de la mano de Soraya Saenz de Santamaría está instalado en la, patética y seguro fracasada, táctica del buen rollo con los sediciosos, pues ni se les toca.

Y qué decir de ese PSOE-PSC, esa franquicia socialista que se mimetiza con los nacionalistas y es tan comprensivo con ellos que defiende hasta la inmersión lingüística.

Lo de Ciudadanos es de traca, ¿cuanto tiempo lleva este partido sin llevar a cabo ninguna iniciativa parlamentaria ni movilización para denunciar lo que les ocurre a una parte importante de sus ciudadanos? Y es que su joven lideresa, desde que duerme a diario con un nacionalista, se ha debido de contagiar, y ya no defiende ni mucho menos lo que siempre defendió en el pasado su partido.

Quienes se supone nos representan, tienen un comportamiento vergonzoso, ni cumplen las leyes ni hacen que se cumplan, se da la imagen que delinquir sale gratis, que hay impunidad. Este fin de semana en Murcia, una joven que tuvo el atrevimiento de llevar una pequeña bandera nacional en su indumentaria, fue brutalmente agredida por una docena de jóvenes de extrema izquierda. Claro, si ven que cargos públicos ultrajan símbolos nacionales frente a las cámaras y no les ocurre nada.

El sistema que sufrimos y nuestra sociedad se nos está escapando entre los dedos y no hacemos nada por impedirlo. Nos esperan muy malos tiempos.




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