jueves, 2 de febrero de 2017

Discriminación ideológica en el fútbol español.

Lo que está ocurriendo con el jugador de futbol ucraniano, Roman Zozulya, es otro ejemplo más de en lo que se está convirtiendo nuestra sociedad.

El Real Betis cedió al jugador al Rayo Vallecano, al llegar a las oficinas de la Ciudad Deportiva del Rayo, fue recibido con insultos por parte de algunos aficionados, que también portaban pancartas en su contra acusándole de tener ideología neonazi.

La tensión que se vivió a lo largo de esa mañana con la incorporación de Zozulya derivó en la llegada de varias furgonetas de policías antidisturbios, que intentaron desalojar de la Ciudad Deportiva a algunos de esos aficionados que previamente mostraron su descontento con el jugador.

Zozulya, desde su llegada a Sevilla, siempre ha mostrado su apoyo al ejercito de su país e incluso en algunas fotos aparece vestido de militar y empuñando un arma, que yo sepa, eso no es ningún delito.

Los ultras del Rayo Vallecano, casi todos de extrema izquierda, han conseguido que el jugador quiera abandonar la entidad al sentirse agredido.

Creo que es la primera vez que ocurre algo parecido en nuestro fútbol, que por tener una supuesta ideología política, un jugador sea acosado, y los directivos se pongan nerviosos.

La llamada “superioridad moral de la izquierda” también quiere por lo visto, implantarse en los fichajes del deporte. Se puede fichar a un comunista o a un separatista o a un proetarra, pero si alguien se atreve a fichar a un supuesto ultraderechista, se le “escrachea” y se le obliga a irse. Que democracia más peculiar tenemos.

La Liga de Fútbol Profesional, la Federación y hasta el CSD, parece que quieren tomar medidas al respecto. Lo deberían de hacer, pues lo ocurrido es un claro ejemplo de discriminación e incitación al odio por supuestos motivos ideológicos. Igual que si se hace por el color de la piel o por la religión.




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