jueves, 9 de febrero de 2017

Podemos y su guerra civil particular.

Este fin de semana, celebra Podemos su Congreso de Vistalegre, evento que amenaza con convertirse en una encarnizada batalla entre las dos facciones que pretenden hacerse con el poder, pablistas y errejonistas.

Creo, que la gran preocupación de todos los que integran y apoyan a este partido, no es lo que suceda en su Congreso, yo creo que la principal preocupación de ellos, es cual va a ser el horizonte a partir del lunes, pues podría ser aún peor que el del viernes anterior.

Pese a que las posturas, de Pablo e Iñigo, parecen por momentos irreconciliables, ambas facciones siguen largando ante los medios los falsos slogans de “unidad” y de “salir todos juntos”. Mucho me temo, que dicen eso y en lo que piensan son en las purgas que someterán los vencedores a los vencidos, al más puro estilo de la ideología que representan.

Va a ser muy difícil la reconciliación tras haber caído reiteradamente, no solo en la descalificación política, sino también en la personal. Parece que a ambos, aunque más a los pablistas, todo les vale para arañar votos en las primarias, se están realizando ataques pensados para hacerle sangre al adversario.

Lo triste es que no solo han sido los subalternos de los aspirantes los que han disparado contra el adversario, los propios dos líderes han entrado al trapo lanzándose reproches, unos reproches que comprometen seriamente su convivencia colaborativa futura y la posibilidad de que ese tandem de éxito que formaban pueda tener continuidad.

Es muy cierto, como él dice, que a Errejón le acompañan los del “Podemos” original, esos a los que Iglesias ha ido defraudando, desplazando y apartando. Con Iglesias se han quedado los oportunistas disfrazados de muchas cosas distintas.

Parece que ya quedan muy pocos vínculos personales y políticos entre los dos, y parece que esos vínculos que se han ido, difícilmente van a volver. Parece que si Iglesias vence, nunca será el jefe de todos, pues tras mandar a sus ultras a llamar traidor a Iñigo ¿Qué se puede esperar de él?

Los que como Bescansa han optado por la independencia, que son muy pocos, aprecian a ambos y no entienden lo que pasa, pero  todos ellos saben que la situación se ha tornado explosiva, tan explosiva, que hasta podría acabar con lo que queda del partido. Pronto lo sabremos.

Como habréis podido comprobar, dentro de la enorme distancia ideológica que mantengo con Iñigo Errejón, lo considero muy superior a Iglesias y desearía que se impusiera en su Congreso, además creo que sus ideas son dañinas, pero mucho menos dañinas que las de Iglesias para este nuestro país.







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