jueves, 23 de marzo de 2017

Degradación democrática desbocada.



Con la tibia condena del Tribunal Supremo a Francesc Homs, el alto tribunal abofetea a mano abierta a todos los españoles de bien. Solo trece meses de inhabilitación, aunque signifique tener que dejar su escaño en el Congreso de los Diputados, es una auténtica tomadura de pelo. Su desobediencia al TC al impulsar el referéndum ilegal del 9 de noviembre de 2014, le ha salido muy, pero que muy barata.

A la vez, en el Parlamento de Cataluña, se aprobaron unos Presupuestos que incluían partidas destinadas al referéndum secesionista programado para este año, unas partidas que contravienen hasta los informes emitidos por los propios servicios jurídicos de la Cámara donde advertían que contravenían al TC.

Ni siquiera se atreven ya a utilizar con toda su contundencia el Código Penal, un Código que jamás debe interpretarse en el sentido que más beneficie a quien desafía al Estado, sino en el único sentido con sentido que cabe tomar cuando una parte se rebela contra el todo.

También ayer, en el Congreso de los Diputados se validó el Decreto de Educación de Valencia, en donde se arrincona aún más al idioma español y se pisotean los derechos elementales de los ciudadanos, en este caso, el de los padres que exigen que a sus hijos se les eduque en nuestro idioma común. Ya en el 40% de nuestro territorio nacional, se practica la inmersión lingüística.

El PSOE y el PP de Asturias, pactan bajar el impuesto de sucesiones, el PP de Murcia ya ha anunciado que lo elimina en 2018, y mientras eso ocurre, la que aspira a dirigir el PSOE, se empecina en mantenerlo en Andalucía, se empeña en que a los más pobres se les robe más.

Pero lo más sangrante si cabe, de todo lo ocurrido ayer, fue lo protagonizado por Podemos en el Congreso de los Diputados, recibiendo a las familias de los proetarras que apalearon a dos guardias civiles y a sus parejas en un bar de Alsasua. Los de Pablo Iglesias se solidarizan con ellos, en cambio, jamás han contactado con las cuatro familias de los agredidos, Podemos siempre con los verdugos, siempre con los asesinos, jamás con las víctimas.

Es indiscutible, que la degradación de la democracia española avanza sin oposición alguna. Los que nos gobiernan están anclados en la derrota, en el quietismo, en la mansedumbre, en el posibilismo, en la necedad. Y lo hacen, invocando al Estado de Derecho y al imperio de la ley, pero se niegan a utilizar la fuerza, el único medio, que visto lo visto, le queda a nuestra nación para imponer la legalidad constitucional.

El eje parlamentario del mal ha metido la directa, socialistas, comunistas y separatistas se han dado cuenta de nuestra debilidad y tienen la determinación de destruir,  a nuestra sociedad y a la Nación española. Don Mariano debe de ser el único que aún no se ha enterado. 


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