sábado, 4 de marzo de 2017

Los lobbys, feminista y LGTB, imponen sus ideas.

Ayer tuve una acalorada discusión con varios conocidos a raíz de lo ocurrido con el autobús de Hazte Oír. Yo jamás oculto que soy católico, que soy creyente, pero siempre digo a continuación que tengo una visión laica de la política y de la sociedad.

En nuestra sociedad hay una abrumadora mayoría de personas heterosexuales, personas que se sienten atraídas por otras del sexo contrario, y con ellas buscan desde, simplemente obtener placer sexual, emparejarse, reproducirse, algo que siempre se ha visto como “lo normal”. Pero en nuestra sociedad también hay homosexuales, entiendo que personas que se sienten atraídas por otras de su mismo sexo, gays y lesbianas. La transexualidad existe pero es bastante excepcional, y son personas que no se sienten identificadas con el cuerpo con el que han nacido. Todos ellos, deben tener los mismos derechos como ciudadanos que son y deben ser respetados, ninguno de ellos debe sentirse discriminado por razón de su orientación sexual.

Partiendo de este posicionamiento, debemos entender que muchas familias, católicas o no, se rebelen contra esa “dictadura de la ideología de género” que se está implantando en nuestra sociedad, de unos postulados que todo el que tiene el valor de combatirlos es tachado de “troglodita”.

Los lobbys, tanto feministas como LGTB, cada vez tienen mas fuerza y los políticos ya ni se atreven a contrariarles en lo más mínimo. En las CCAA donde gobierna la izquierda radical, incluso en los colegios entran a adoctrinar a nuestros hijos, dándoles una visión de todo lo relacionado con el sexo muy contraria a la que como padres les damos en nuestros hogares, consecuencia, todo el que puede manda a sus hijos a la concertada o a la privada.

Hay colegios públicos donde incluso se incita a los niños a tener relaciones homosexuales para que vean si les gusta, cuando lo normal es que la propia naturaleza lo deje claro con el tiempo; se habla del sexo como medio para conseguir placer y se incita a la promiscuidad, olvidando asociar las relaciones sexuales con la palabra responsabilidad y con el amor, cuando los que ya somos mayorcitos sabemos, que hay una gran diferencia, que lo que sientes cuando practicas el sexo con alguien que amas, se llama “hacer el amor”, y nada tiene que ver con “follar”.

Una cosa está clara, si un hijo o una hija es homosexual, tú lo vas a querer igual que si no lo fuera, pero si te preguntan previamente qué prefieres, una abrumadora mayoría optaría por tener hijos heteros. Y esto que digo no debe ofender a nadie.


También quiero dejar claro, que por el ambiente existente, parece que los únicos que tienen derecho a la libertad de expresión en este país son, el lobby feminista y el lobby LGTB, y como demócrata que soy no estoy en absoluto de acuerdo, hasta el católico más fundamentalista tiene derecho a expresar lo que piensa sin que una banda de anticlericales que gobiernan un ayuntamiento sin haber ganado unas elecciones les prohíban decirle a los ciudadanos lo que piensan. Es curioso, que los que más odian acusen de propagar el odio a los que piensan lo contrario que ellos.


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